Es hora de que trabajemos entre los diferentes sectores de la sociedad con un espíritu colaborativo para ofrecer soluciones concretas y asertivas que mejoren la situación laboral femenina en Chile.
Publicado el 13.10.2016
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El recién estrenado presupuesto 2017 ha revivido el debate de las pensiones en nuestro país que tomó fuerza a propósito de la marcha de “No + AFP”. Debate sin duda necesario pero carente de un diagnóstico asertivo de la razón por la cual las pensiones son bajas en nuestro país. Si el diagnóstico es errado, entonces la solución difícilmente será la acertada; todos quienes somos padres sabemos que un diagnóstico errado de la enfermedad de un hijo solo nos hará volver al médico hasta dar con el diagnóstico correcto. Esto no es diferente para las políticas públicas: si el diagnóstico no es el indicado, entonces eventualmente estas deberán ser modificadas. ¿Ejemplo? La reforma tributaria.

El economista Sebastián Edwards publicó una interesante revisión de las propuestas de la Comisión Bravo. Sin bien tuvo discrepancias, hubo un fuerte consenso en que las pensiones de las mujeres en Chile son bajas: la tasa de reemplazo para ellas –incluyendo el efecto del pilar solidario- es de tan solo un 27%, muy por debajo el promedio de la OCDE de 54,4%. ¿Razón? Ambos informes afirman que esta realidad se debe a la baja participación laboral femenina y su alto nivel de informalidad. Aun mas, el informe de la Comisión Bravo señala que “las propuestas de la comisión apuntan a reconocer el trabajo no remunerado de cuidado en la actualidad mayoritariamente por las mujeres en nuestra sociedad, protegiéndolas y otorgándoles derechos asociados”. En otras palabras, para revertir las bajas pensiones en Chile es necesario fomentar la corresponsabilidad y valorar el trabajo que significa el cuidado de familiares. Condición fundamental para la construcción de una sociedad sana.

En una entrevista en radio Cooperativa en relación a la reforma previsional, la Presidenta Michelle Bachelet aseguró que “para esta Presidenta mujer, que ve que las mujeres en Chile trabajan y además llevan el trabajo de la casa, es algo que tengo que pensar con mucha seriedad”.

Presidenta, el diagnóstico no sólo es serio –ratificado por dos informes de alto nivel– sino también es claro: debemos lograr que las condiciones laborales se adapten a las realidades familiares de los trabajadores para que mas mujeres puedan participar en el mercado laboral. Debemos fomentar la corresponsabilidad familiar. La invito a estudiar la propuesta 36 de la Comisión Bravo (“Instaurar una compensación previsional para personas cuidadoras”), pues incentiva el cuidado de los familiares dependientes. La invito a estudiar la propuesta y analizar su viabilidad en la actual reforma previsional.

Es hora de hacerse cargo de la informalidad presente en el empleo femenino. La invito a mirar las cifras del INE: hay mas de 600.000 trabajadoras por cuenta propia con un ingreso mensual promedio –sí, PROMEDIO- de tan solo $200.000.

Presidenta: sin duda debemos actuar con seriedad. Es hora de que trabajemos entre los diferentes sectores de la sociedad con un espíritu colaborativo para ofrecer soluciones concretas y asertivas que mejoren la situación laboral femenina en Chile y así poder ofrecerles a millones de mujeres la dignidad que se merecen. El tiempo es ahora.

 

Veronica Campino G-H, Ingeniero comercial. Co-fundadora Fundación Chile Mujeres.

 

 

 

FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO.