La posibilidad de que en vez de ir de "menos a más" vayamos de "más a menos" es absolutamente real y debiéramos empezar a preparaos para dicho escenario. De manera que el próximo lunes, cuando el ministro de Hacienda retome sus funciones, ya tiene tarea para la casa.
Publicado el 25.02.2015
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La temporada de vacaciones está llegando a su fin en nuestro país. El verano ha sido tristemente noticioso en muchos aspectos, pero en lo referente a la marcha de la economía daría la impresión que las cosas andan un poco mejor. El crecimiento de diciembre pasado, 2,9% analizado, fue superior a lo esperado y mayor que lo que venía mostrando la economía en los meses anteriores. Este dato unido a la mayor holgura que ha generado en las familias la reducción del precio de las gasolinas, ha dado paso a un moderado optimismo respecto del futuro inmediato de nuestra alicaída economía. Varios analistas se han apresurado a subir levemente las proyecciones de crecimiento del PIB para el 2015 desde niveles promedio de 2,6% a niveles de 2,8%. Nada espectacular como para hacer una fiesta pero obviamente que el cambio de tendencia, de confirmarse, sería muy bienvenido. Las proyecciones de crecimiento para el 2016 también han mejorado y se sitúan por sobre el 3%. De manera que la tan esperada y anunciada predicción de que nuestra economía iría de ” menos a más” finalmente podría comenzar a hacerse realidad.

Lamentablemente las cosas no son tan buenas como parecería desprenderse del optimismo de los analistas. En el frente interno, la inversión no muestra signos de repuntar, las importaciones de bienes de capital tuvieron una fuerte caída en enero respecto igual mes del año anterior, y sin inversión no habrá efecto duradero en el crecimiento. El fuerte impulso del gasto público, creció más de 16% en diciembre, y la reducción del precio de las gasolinas no serán suficientes para impulsar una recuperación sostenida y ascendente del crecimiento. Por otro lado, el fin del verano también trae consigo el fin del receso legislativo. La reanudación de la discusión de proyectos como la reforma laboral, una posible reforma constitucional
o peor aun, una asamblea constituyente, en nada ayudarán a mejorar el clima de inversiones.

En el frente externo han pasado bastante inadvertidas las nuevas proyecciones para América Latina publicadas durante el verano por el FMI, el Banco Mundial, la CEPAL y la OCDE. En todos los casos las proyecciones para América latina y para Chile fueron corregidas a la baja. Para el 2015 se proyecta que tres de las más grandes economías de la región, Brasil, Argentina y Venezuela, tengan caídas en su PIB y que la región en su conjunto no supere el 2% de crecimiento. La posibilidad de que el crecimiento en China se siga debilitando y que hacia el último trimestre del año EE.UU. suba su tasa de interés en nada ayuda a tener una visión más optimista para Latinoamérica y tampoco para Chile. La historia nos enseña que cada vez que se produce la trilogía de un dólar fuerte, alzas en la tasa de interés en EE.UU. y baja en el precio de los commodities (ej el cobre), las consecuencias para Latinoamérica han sido desastrosas.

En ese contexto la posibilidad de que en vez de ir de “menos a más” vayamos de “más a menos” es absolutamente real y debiéramos empezar a preparaos para dicho escenario. De manera que el próximo lunes, cuando el ministro de Hacienda retome sus funciones, ya tiene tarea para la casa.

 

José Ramón Valente, Foro Líbero.

 

 

FOTO: FELIPE FREDES FERNANDEZ/AGENCIAUNO

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