Las señales que da La Moneda con ministros que deciden no apoyar un proyecto minero como Dominga sólo por consideraciones políticas son nefastas para las decisiones de futuras inversiones, ya que a pesar de cumplir toda la normativa la autoridad decidió no aprobarlo.
Publicado el 31.08.2017
Comparte:

José Luis Rodríguez, El Puma, cantaba “Culpable soy yo/ Por haberte tenido olvidada/ Por dejar que muriera el amor/ Por haberte negado mi mano…”. Creo que el ministro Nicolás Eyzaguirre nunca la ha escuchado, porque de lo contrario no habría hecho declaraciones sobre que a la economía chilena le va bien o mal por azar, la suerte o, como dijo, la“mala pata”.

Resulta sorprendente la miopía con la que actúa este gobierno al no querer reconocer que su mala gestión en materia económica es la resultante de malas políticas económicas y reformas que generaron rechazo desde el comienzo de su discusión. Sobre todo con reformas como la tributaria, donde los que la hicieron dudo que alguna vez hayan hecho un formulario 29 o que hayan corrido cobrando a los clientes para juntar la caja y pagarlo los días 10 de cada mes.

Todo eso ha generado un ambiente que en nada ayuda a impulsar inversiones y, como si fuera poco, al sumar decisiones políticas en proyectos de inversión como Dominga, es concluyente que no hay “mala pata”… hay mala gestión.

Las señales que da La Moneda con ministros que deciden no apoyar un proyecto minero como Dominga sólo por consideraciones políticas son nefastas para las decisiones de futuras inversiones, ya que a pesar de cumplir toda la normativa la autoridad decidió no aprobarlo.

Suma y sigue… el ataque incendiario a una treintena de camiones en el sur, del que fue víctima una empresa de transportes, es otra señal de la desidia del gobierno. No es posible que de forma tan liviana la autoridad intente culpar a los privados por algo que a todas luces es responsabilidad de quienes gobiernan, la seguridad ciudadana.

Creo que se ha instalado una idea perversa sobre los empresarios y las utilidades de las empresas, ya que en la cabeza de varios debe estar esta añeja idea de una caja fuerte gigante donde se toma el dinero y se guarda cual Tío Rico Mac Pato. Esto, que no pasa de ser una caricatura, en nada se condice con que buena parte de las utilidades de las empresas están reinvertidas en nuestro país.

Creo firmemente que debemos retomar el crecimiento económico con fuerza y convicción, ya que ello garantiza una buena recaudación tributaria para cumplir con los programas de gobierno y solucionar tantos problemas que tenemos como sociedad.

Esta semana ha sido extremadamente compleja en cuanto al rol de los ministros económicos –Hacienda y Economía–, ya que a raíz de Dominga se produjo una fractura dentro del gobierno que podría terminar con cambios de gabinete. Esto que parece normal en un gobierno, sería nefasto a esta altura, porque quedan muy pocos meses de mandato y se debe tramitar la Ley de Presupuestos 2018, la que sienta las bases del gasto para el próximo año.

Ojala la autoridad se dé cuenta del daño que le hace al país, a la confianza y la inversión, cuando se incluyen variables políticas y antojadizas en decisiones económicas que ayudan al crecimiento.

 

William Díaz, economista

 

 

FOTO: HERNAN CONTRERAS/AGENCIAUNO