La derecha ha tenido la capacidad en esta ocasión de plantearse frente al país con un espíritu de unidad, porque más allá de ciertas refriegas internas, el bloque ha logrado ponerse de acuerdo en cuestiones sustanciales, por ejemplo, realizar primarias legales. Pero esa unidad se va a poner a prueba en esta instancia de definición interna, cuya estabilidad dependerá del comportamiento que exhiban los candidatos que competirán con el ex Presidente Piñera.
Publicado el 08.05.2017
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Es cierto que el contexto político y económico actual fortalece las opciones de que la centroderecha regrese a La Moneda en las elecciones de noviembre próximo. Incluso con más probabilidades de las que se observaban en la antesala de los comicios de 2009.

Sin embargo, esos mismos factores que están confluyendo no permiten asegurar que se trate de una carrera (prácticamente) ganada, como lo planeó en una columna de opinión publicada en otro medio el rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, el ingeniero comercial Andrés Benítez. Pese a que efectivamente están dadas las condiciones para que Chile Vamos recupere el poder, Ello requiere de una fuerte dosis de unidad, sentido común y de hacer las cosas correctamente en los meses que quedan. Y precisamente ninguno de esos aspectos está asegurado de manera fehaciente.

Cabe reconocer que, como nunca antes desde el retorno a la democracia, la derecha ha tenido la capacidad en esta ocasión de plantearse frente al país con un espíritu de unidad, porque más allá de ciertas refriegas internas, el bloque ha logrado ponerse de acuerdo en cuestiones sustanciales, como por ejemplo, realizar primarias legales. Pero esa unidad se va a poner a prueba en esta instancia de definición interna, cuya estabilidad dependerá del comportamiento que exhiban los candidatos que competirán con el ex Presidente Piñera, especialmente el senador Manuel José Ossandón, quien al tener poco que perder en esta pasada, se ha convertido en un “riflero” incorregible.

El segundo elemento está relacionado al primero. El sentido común pasa por entender que el verdadero contendor está al frente y no en el propio conglomerado. Esto no se puede perder de vista. Cuesta comprender que algunos dirigentes de Chile Vamos, en su afán por obtener réditos personales, no asuman lo que está en juego en estas elecciones, y los tremendos peligros que supone para el país que la izquierda (sea la que pertenece a derruida Nueva Mayoría, o la que se está articulando en el Frente Amplio) se mantenga en el poder. Hoy más que nunca, los gustitos personales de ciertos personeros pueden resultar demasiado caros, ya no para la oposición como sector, sino para el país.

Y el hacer correctamente las cosas implica evitar los errores no forzados, teniendo en cuenta las dos premisas anteriores, y adoptando los acuerdos necesarios para lograr el triunfo en la elección presidencial. Así como también obtener un contingente legislativo que le permita al eventual Mandatario de la coalición contar en el Congreso con el respaldo suficiente para desplegar su programa de gobierno y corregir la chapucería que heredará de la administración Bachelet.

En este punto, lo importante es contar con un acuerdo electoral que maximice las opciones de obtener el mayor número de parlamentarios posible bajo el nuevo sistema proporcional. Si eso se logra con una o dos listas, según lo determinen las circunstancias, es algo que deberán resolver los partidos y sus expertos electorales, pero lo que no puede pasar es que esta definición se dirima sobre la base de mezquinos intereses partidistas que terminen perjudicando los resultados del sector.

Si la presidencial fuese una competencia de fútbol, hoy la centroderecha se encuentra en la misma posición que un equipo que está dos puntos arriba de su rival más cercano, quedando una fecha para el término del torneo: es decir, ser campeón es responsabilidad exclusiva de ellos. Todo dependerá de cómo Chile Vamos se desempeñe en el partido final.

 

Carlos Cuadrado S., periodista, magister en Ciencias Políticas (c)

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO