Ojalá las autoridades escuchen a esta verdadera nueva mayoría ciudadana para que en el futuro los chilenos no tengamos que preguntarnos ¿cuándo se jodió Chile?
Publicado el 12.10.2014
Comparte:

Siempre he mirado con optimismo el futuro de nuestro país. Sin embargo, debo reconocer que desde hace unos meses siento una persistente inquietud que me recuerda la famosa interrogante que se hacía el protagonista de “Conversación en La Catedral”, la reconocida novela de Mario Vargas Llosa, quien se preguntaba “¿En qué momento se jodió el Perú?”, tratando de recordar el punto de origen de las crisis de ese país. Una pregunta -que temo- también podamos formularnos los chilenos en el futuro: ¿En qué momento se jodió Chile?, repitiendo el cuestionamiento que motivó a Aníbal Pinto Santa Cruz para escribir en 1959 “Chile, un caso de desarrollo frustrado”, y antes, a Enrique Mac Iver a preguntarse en 1900: “¿Por qué nos detenemos? ¿Qué ataja el poderoso vuelo que había tomado la República?…”

Temo que los chilenos volvamos a hacernos estas lamentables preguntas porque el gobierno de la Nueva Mayoría ha impulsado en estos seis meses reformas que debilitan gravemente instituciones que han sido fundamentales para el progreso y la justicia en Chile, como son el Estado de derecho, el derecho de propiedad y el derecho a recibir un beneficio económico a cambio de la realización de un servicio o actividad. Es así como se han propuesto serias restricciones a la propiedad, algunas insinuadas a propósito de la nueva Constitución y otras anunciadas, como la reforma al Código de Aguas que limitaría el uso del recurso hídrico o la reforma al Código del Trabajo que impediría el reemplazo de trabajadores en caso de huelga o la propuesta sobre expropiación de la cotización de salud que se debatió en la Comisión Presidencial para la Reforma de Salud Privada.

Vemos también cómo continúa la persecución al emprendimiento en materia educacional, donde se ha llegado al extremo caricaturesco de criminalizar la legítima obtención de utilidades, castigándola con penas de cárcel como si se tratara de una actividad que daña y perjudica a las personas y al país. De esta manera, no solo se desea arrinconar la participación del sector privado en la educación sino además extirparla como si se tratara de un tumor maligno como lo demuestra la prohibición de obtener ganancias que ahora incluye a las entidades de asistencia técnica educativa.

Esta visión dogmática está nítidamente plasmada en el concepto de la retroexcavadora cuyo avance podemos advertir en las consecuencias de una reforma tributaria que ha frenado la inversión, el crecimiento y que ha generado la pérdida de 140 mil puestos de trabajo en los últimos meses.

Como si todo lo anterior fuera poco, vienen en camino otras siete reformas de similares características. Ante tal perspectiva, es inevitable sentir el temor que, en unos años más, los chilenos -lamentándose por el estado del país- se pregunten: ¿cuándo se jodió Chile? Entonces, bastaría con recordar los efectos de las mencionadas reformas para encontrar la respuesta: en el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Sin embargo, hay una luz de esperanza. Cada día son más los chilenos que se atreven a levantar su voz para expresar su disconformidad con el rumbo al que nos lleva la Nueva Mayoría. Disconformidad que, de acuerdo a las últimas encuestas, encarna una auténtica y genuina “nueva mayoría”, pues más del 50% de los chilenos rechazan las reformas y la gestión del actual gobierno. Ojalá las autoridades escuchen a esta verdadera nueva mayoría ciudadana para que en el futuro los chilenos no tengamos que preguntarnos ¿cuándo se jodió Chile?, ni volvamos a lamentar los errores del pasado como lo hicieron Aníbal Pinto y Enrique Mac Iver.

 

Cristián Larroulet, ex Ministro Secretaría General de la Presidencia.

 

 

FOTO: NADIA PEREZ/AGENCIAUNO