Si lo que la Presidenta quiere es darle un re impulso al programa con estos ministros, sólo tendremos una frustración de las expectativas que dejará al actual gabinete en una posición aún peor que la del que se fue.
Publicado el 17.05.2015
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La llegada de los ministros Burgos y Valdés ha provocado una ola de esperanza en la opinión pública, los empresarios han expresado su alegría con la designación del nuevo ministro de Hacienda y desde el primer momento se manifestaron grandes expectativas en su gestión. Pero es obvio que no se trata de confianza y expectativas que se funden en su capacidad técnica; sería extremadamente ingenuo y superficial creer que el mercado se alegró del cambio, porque el nuevo conductor de la economía estaría técnicamente más capacitado que su antecesor. Claro que no, aquí las expectativas tienen una razón muy clara y no hay que ser muy rebuscado para interpretar las esperanzas del mercado.

Para los agentes económicos el crecimiento y el programa presidencial son como dos platos de una balanza, si uno sube el otro baja. Mientras más programa tengamos, menos crecimiento económico lograremos; al revés, menos programa es el requisito indispensable para que el país vuelva a crecer. Lo demás son alegorías y metáforas para decir las cosas de la manera políticamente correcta.

Entonces, la capacidad del ministro Valdés, conocida y reconocida entre sus pares y el mundo empresarial, no es el aspecto central. Aquí no se trata de que el titular de Hacienda sepa lo que hay que hacer, es obvio que lo sabe. De lo que se trata es de si va a tener la fuerza y el respaldo político para decirle a la izquierda y, probablemente a la propia Presidenta, que no se puede pedir inversión cuando se está legislando para subir el costo de los factores productivos, acompañando los cambios por un ambiente político y social que sindica a los inversionistas como abusadores.

Por eso, el Presidente de la CPC este fin de semana entregó un mensaje claro: se requieren hechos concretos, que muestren la voluntad de cambiar el rumbo. A ratos da la impresión que no se entienden bien en el gobierno las demandas de diálogo que formulan distintos sectores, porque la respuesta parece ser algo así como que los nuevos ministros le van a contar mejor a sus interlocutores las razones de los cambios, se van a dar más tiempo para convencerlos. Pero el problema no es ese, si los ministros Peñailillo y Arenas hablaron largamente de los cambios y del programa, pero nunca dio la impresión que se estableciera con ellos un diálogo en que las opiniones de los interlocutores tuvieran alguna posibilidad de ser escuchadas.

Lo que se espera de los nuevos ministros no es que expliquen más y mejor los objetivos del gobierno, lo que se espera es que estén más dispuestos a cambiar esos objetivos, escuchando a quienes tienen reparos con la agenda que marca el programa presidencial. “Vamos a dialogar más para llevar adelante el programa” no es el tipo de frase que encarna las expectativas en el nuevo equipo ministerial, aunque se puede entender que es la manera de empezar a cambiar el rumbo y en ese sentido es un avance, pero sólo alcanza para los primeros días.

El ministro de Hacienda tiene una prueba de fuego en la tramitación de la reforma laboral en el Senado. Allí se verá en qué consiste realmente la disposición al diálogo y el compromiso con la reactivación, pero no quiero dar la impresión que tengo dudas respecto de la posición de los ministros Burgos y Valdés. Estoy convencido que ellos no quieren ni asamblea constituyente, ni cambios al modelo de desarrollo como los que ya se han hecho y los que se tramitan, pero lo que no está claro es si tendrán respaldo político para enfrentar la oposición interna que se escucha claramente.

La Presidenta dio una señal muy clara con el cambio, no se entendería que no asumiera las consecuencias de sus designaciones, Burgos y Valdés son Concertación, Peñailillo y Arenas eran Nueva Mayoría; ambas duplas representan opciones claras: crecimiento o programa. Si lo que la Presidenta quiere es darle un re impulso al programa con estos ministros, sólo tendremos una frustración de las expectativas que dejará al actual gabinete en una posición aún peor que la del que se fue.

¿Crecimiento o programa? esa es la pregunta mi querido Hamlet, lo demás son explicaciones que no van a mejorar el aire de Dinamarca.

 

Gonzalo Cordero, Foro Líbero.

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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