Solo cuatro mujeres en más de 70 años han recibido el Premio Nacional de Literatura.
Publicado el 15.09.2016
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Han aparecido en la prensa estas semanas dos noticias aparentemente desvinculadas. El viernes 26 de agosto se leyó en El Mercurio una mención al concurso epistolar denominado “Cartas de Mujer”, realizado por el Capítulo Chileno del Museo de la Mujer en las Artes, con sede en Washington. Lo llamativo es que dicho proyecto tuvo lugar entre las internas de la Penitenciaría Femenina de Santiago con el propósito de colaborar con su reinserción y buscar nuevos talentos literarios.

La misión de la organización es visibilizar y proyectar a las mujeres creadoras chilenas.

Por otro lado, hemos sido testigos del otorgamiento del Premio Nacional de Literatura, el que se da cada dos años alternándose entre narrativa y poesía, siendo esto último lo que correspondió en 2016 al afortunado Manuel Silva Acevedo. También este año fue el turno de Música e Historia. Cabe destacar que esta distinción, fuera del honor que conlleva, significa 18 millones de pesos para el galardonado y un estipendio de alrededor de $900.000 mensuales de por vida.

A primera vista, todo en orden. Pero si alguien preocupado por los temas de género investiga un poco más exhaustivamente, se da cuenta de que una sola mujer en los últimos 20 años ha recibido el Premio Nacional de Literatura: Isabel Allende, en 2010. Y si se sigue investigando, se encuentra que, desde que los Premios Nacionales fueron creados en 1942, solo cuatro mujeres lo han recibido, una de ellas Gabriela Mistral en 1951, seis años después de recibir el Premio Nobel. Se susurra que su identidad de género tuvo que ver con este “olvido”.

El punto es, sin embargo, que cuesta mucho para que los jurados reconozcan a las mujeres como merecedoras de un Premio Nacional. Podríamos decir lo mismo de todas las otras disciplinas artísticas, pero sigamos haciendo el ejercicio con el de Literatura.

¿Cuál será la causa de tal discriminación, si es que la hay?

¿Serán los jurados culpables de tamaña omisión? Veamos quiénes, por ley, componen el jurado: el ministro de Educación (mujer esta vez), el rector de la U. de Chile, el galardonado del año 2014, un representante del Cruch y un representante de la Academia de la Lengua (mujer este año). El equilibrio de género no parece ser el tema en la composición del jurado esta vez, pero dicho sea de paso, de los cinco jurados, solo dos tienen las competencias para dirimir un Premio de Literatura, ya que no son precisamente los rectores ni la ministra de Educación expertos en poesía. Es cierto que un cambio en la ley para elegir jurados mas idóneos no garantizaría que las mujeres tengan mejores oportunidades, pero sí garantizaría una selección más justa.

¿Será que las mujeres no se postulan? Sí que se postulan, pero pocas. Este año fueron cuatro poetisas y 13 poetas.

Aquí entra, entonces, la relación entre la noticia aparentemente desvinculada sobre las “Cartas de Mujer”. Esperemos que el Museo de la Mujer en las Artes logre eventualmente su objetivo y que las escritoras chilenas dejen de ser invisibles.

 

Drina Rendic, Ingeniero Comercial y Gestora Cultural.

 

 

FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO