Vivir en una sociedad libre implica respetar la vida, libertad y propiedad de las personas, por tanto se pueden respetar las opiniones en torno a juicios estéticos, pero no se justifica que estos juicios busquen ser ley.
Publicado el 20.05.2015
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Ellsworth Toohey es un influyente columnista de un diario de Nueva York, semana a semana comenta las últimas tendencias en el área de la arquitectura; en ellas realza las figuras de arquitectos que diseñan edificios de acuerdo a los cánones estéticos que él busca que la ciudad deba tener; quienes construyen con diseños vanguardistas aplicando la creatividad innata o adquirida que poseen no tienen espacio en la columna del Sr. Toohey, por el contrario, son atacados por no seguir los gustos de la masa, gustos que Toohey dice representar en sus columnas.

El Sr. Toohey no existe, es sólo un personaje de ficción de la novela “El Manantial” de Ayn Rand. Sin embargo en la vida real es posible encontrar a muchos “Señores Toohey”, aquellos que desde sus tribunas intentan dirigir a su antojo la estética de las construcciones de las ciudades y van más allá de opiniones, como lo hace Toohey en la novela, que se valen del aparato coactivo del Estado para materializar sus juicios estéticos y hacerlos ley.

Ejemplos de estos fundamentalistas de la arquitectura se pueden encontrar en cualquier parte del país, personajes que no dejan espacio a la creatividad, imponiendo sus apreciaciones estéticas, y hoy se encuentran limitando el progreso de la sociedad libre.

En Chiloé la discusión inorgánica en torno al del mall de Castro sigue dando espacio para algunos “Señores Toohey” que no son capaces de entender que un dueño de un terreno es libre de hacer lo que desee en él. Vivir en una sociedad libre, implica respetar la vida, libertad y propiedad de las personas, por tanto se pueden respetar las opiniones en torno a juicios estéticos, pero no se justifica que estos juicios busquen ser ley.

Santiago tampoco está ajeno a los “Señores Toohey”. La polémica actual en la capital es en torno a la demolición del inmueble que albergara a la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad de Chile, donde se espera construir un centro de Extensión Internacional, Cultural y de Asuntos Públicos. Los argumentos tratan sobre el falso consenso de la defensa del patrimonio arquitectónico, algo similar a lo que se escucha en Castro respecto al mall.

Al parecer a los “Señores Toohey” les gustaría vivir en ciudades con las comodidades de hace 50 o 60 años atrás, con obras poco funcionales a las necesidades del siglo XXI, lo cual es perfectamente legítimo, el problema es que intentan imponerlo por la fuerza; en esto último radica lo inmoral de sus acciones.

El mall de Castro y el nuevo edificio de la Universidad de Chile que se levantará en Vicuña Mackenna N°20 vienen a resolver, además, algunas necesidades y mejorarán la calidad de varios cientos e incluso miles de personas, los Toohey de nuestro país tampoco entienden esto.

 

Javier Silva, Ciudadano Austral.

 

 

FOTO:DAVID CORTES SEREY /AGENCIAUNO