¿Cómo se moverán los engranajes de La Moneda para concretar, ahora sí, la “nueva transición” de la que habla Piñera? ¿Estará la Segegob a la altura? ¿Veremos una nueva estructura bajo el paraguas del llamado “Centro de Gobierno”? ¿Funcionará este relato como el eje articulador de la gestión del próximo Ejecutivo?
Publicado el 25.01.2018
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“Lo cierto es que los asuntos relativos a la comunicación gubernamental con variados públicos –la opinión pública encuestada incluida– son quizá el aspecto más complicado de la gobernanza democrática en tiempo de sociedades mediatizadas, internetizadas y de continua, líquida, circulación de ideas, signos, rumores, ruidos, interpretaciones, declaraciones e historias”, afirmaba José Joaquín Brunner en agosto de 2015 en una columna aquí mismo en El Líbero, con magras cifras de aprobación del gobierno de la Presidenta Bachelet como contexto. Según revela Brunner, la comunicación tal vez sea el mayor desafío actual de los gobiernos frente a los ciudadanos; por lo mismo, cabe preguntarse cómo lo enfrentará el #GabineteDePiñera.

En relación con la institucionalidad para la gestión de la comunicación del gobierno, desde los años 90 la estructura ha estado bajo el marco de la Secretaría General de Gobierno, de la que no se ha revisado a cabalidad su eficiencia, ni si es o no la forma más apropiada para los mejores resultados de gestión, ni si se ajusta a las necesidades actuales de las exigencias que impone la comunicación gubernamental en nuestro país.

La futura administración ha anunciado una reforma al Estado para hacer más eficiente su gestión y no es absurdo pensar que la estructura para la comunicación sea parte de esa reforma. De hecho, la apuesta por convertirse en el gobierno de la “nueva transición” es un desafío que el Presidente Piñera ya había propuesto a los chilenos en su primer mandato —si bien la titánica tarea de la reconstrucción, principalmente, le impidió llevar adelante a cabalidad—, el cual volvió a reflotar en su discurso de cierre de la primera vuelta presidencial recién pasada, y que seguramente volveremos a escuchar en marzo como eje articulador del relato del gobierno.

Al mismo tiempo, en las filas de su gabinete Piñera contará con Gonzalo Blumel a cargo de la Segpres, de quien es reconocido su aprecio por la gesta de la transición a cargo de don Patricio Aylwin y su admiración política por Edgardo Boeninger, lo mismo que con Cristián Larroulet, quien sería el próximo Jefe de Asesores en La Moneda. El reconocido buen trabajo de ambos durante la primera administración es currículum más que suficiente para sellar a la dupla Blumel-Larroulet como un eje central para construir esta “nueva transición”, que pareciera ser el verdadero telón de fondo político de la segunda Presidencia de Piñera. Tanto es así, que ambos trabajaron durante la campaña en un proyecto para construir un Museo de la Democracia destinado a rescatar el legado de la “antigua” transición, bajo los gobiernos de la Concertación. Sin duda esta “nueva transición” sería un relato que al Presidente Piñera le enorgullecería ver en los libros de historia cuando se recuerde su mandato.

¿Cómo se moverán los engranajes de La Moneda para concretar, ahora sí, esta “nueva transición”? ¿Estará la Segegob a la altura? ¿Veremos una nueva estructura bajo el paraguas del llamado “Centro de Gobierno”? ¿Funcionará este relato como el eje articulador de la gestión del próximo Ejecutivo? Habrá que revisar, pasado el tiempo, si comenzó verdaderamente a tomar forma el sueño político del Presidente Piñera, o si bien lo que contenían las carpetas que les entregó a sus ministros no era más que un listado de tareas y metas urgentes por cumplir, con lo cual sueño pasaría a desvanecerse entre acaloradas reuniones bilaterales.

“La política contemporánea es esencialmente comunicación y lucha por la construcción de sentidos. Es llevar el poder a su máxima expresión simbólica para crear más poder, mantener su efectividad o cederlo mínimamente, si uno está forzado a hacerlo”, seguía Brunner en la columna mencionada al inicio. Está por verse si para la “nueva transición” se ha leído más a Brunner, Boeninger y sus pares, o se siguen privilegiando las lecciones de Harberger.

 

Nicolás Ibieta Illanes, periodista Universidad Diego Portales, master en Comunicación Política y Corporativa (U. de Navarra), magíster (c) en Gestión de Gobierno (U. Autónoma)

 

 

FOTO: JUAN GONZALEZ /AGENCIAUNO