En Estados Unidos se ven anuncios invitando a adoptar una carretera, un parque, etc. Fuertes articulaciones entre empresas y universidades, universidades y municipalidades, entre distintas empresas y la sociedad civil, etc. En Chile, debemos dejar de pensar que las únicas alianzas público-privadas exitosas son las concesiones de carretera o algún tipo de infraestructura. Hay una amplia gama de proyectos en que se puede aumentar mucho el impacto en las comunidades donde las empresas operan.
Publicado el 04.11.2017
Comparte:

Recientemente me tocó participar de la cuarta versión del encuentro de Políticas Públicas Chile, desarrollada en Nueva York. Se congregaron cerca de 100 chilenos que están estudiando o trabajando en temas de políticas públicas en Estados Unidos. Algunos de los invitados fueron el ex ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, el embajador Juan Gabriel Valdés, el sociólogo Eugenio Tironi, el urbanista Pablo Allard y el rector de la Universidad Católica Ignacio Sánchez, entre otros.

Uno de los paneles de conversación fue sobre los desafíos del sector privado y las políticas públicas, donde se presentó el proyecto Somos Choapa (www.somoschoapa.cl), que reúne a la Minera Los Pelambres con las municipalidades de Salamanca, Illapel, Canela y Los Villos. El programa, que también cuenta con la colaboración de Tironi Asociados y Elemental, busca aportar al desarrollo sustentable del territorio y al bienestar de los habitantes de esas comunas. Me pareció muy interesante cómo están buscando desarrollar una estrategia común para el desarrollo de las personas y lugares en los que esta empresa minera opera.

La colaboración y transparencia son dos ejes que presentaron como parte de su trabajo. Ambos son fundamentales para lograr procesos de alianza público privada exitosos. Contribuir desde el sector privado a los proyectos públicos más prioritarios y estratégicos para avanzar en el desarrollo de estas comunidades puede transformarse en una gran contribución desde las empresas. Involucrar organizaciones expertas en materias como el trabajo con comunidades y desarrollo urbano en este caso —como otras áreas en las que se requiera expertise—, muchas veces ausentes en el sector público, es fundamental para lograr un mejor resultado. Otros ejemplos en esta línea son los esfuerzos que ha realizado la empresa Patagonia promoviendo un desarrollo más sostenible. O Airbnb, generando una campaña para subir en 50% el sueldo mínimo de todas las personas que trabajan haciendo aseo en las propiedades en torno a su compañía.

Cuánta necesidad existe hoy en Chile de ver más proyectos de alianza público privado que busquen trabajar juntos por un mejor desarrollo para las comunidades donde las empresas operan. Sin duda, hay muchos proyectos que están intentando generar mejoras en diversas comunidades, pero siento que hoy nos quedamos en una responsabilidad social empresarial básica y en un desarrollo público de corto plazo.

En Estados Unidos se ven anuncios invitando a adoptar una carretera, un parque, etc. Fuertes articulaciones entre empresas y universidades, universidades y municipalidades, entre distintas empresas y la sociedad civil, etc. En Chile, debemos dejar de pensar que las únicas alianzas público-privadas exitosas son las concesiones de carretera o algún tipo de infraestructura. Hay una amplia gama de proyectos en que se puede aumentar mucho el impacto en las comunidades donde las empresas operan.

Cuando se tiene la fuerza, creatividad, recursos y cobertura que logra la colaboración y alianzas público privado, el aporte al desarrollo puede ser de una gran magnitud. Así lo han demostrado proyectos colaborativos como los de la Fundación Copec con la Universidad Católica y Elemental. La Teletón, que reúne empresas y estado a trabajar por un objetivo común en función de las personas con capacidades distintas. El trabajo que se logró para la reconstrucción de las escuelas después del terremoto del 27-F y el rescate de los 33 mineros son otros grandes ejemplos de lo efectiva y poderosa que puede ser la colaboración entre empresas, Estado y sociedad civil.

Mejoramiento de plazas y parques de juegos, apoyos en educación, capacitación técnica y profesional, salud, deporte, cultura, son algunas de las tantas áreas en las que también se puede ver colaboración entre estos tres sectores. Una de las funciones que debería tener el nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología, por ejemplo, es un laboratorio de innovación en que entes públicos, privados y del tercer sector trabajen juntos por desarrollar soluciones a problemáticas sociales que hoy en forma individual muestran avances muy modestos y limitados. Un desafío concreto podría ser cómo desarrollar mejores dispositivos médicos, cómo sacar adelante el proyecto del auto eléctrico, desarrollar proyectos en torno al litio, etc.

Si queremos construir un camino al desarrollo más sustentable y orgánico, debemos promover e incentivar fuertemente la colaboración público, privada y del tercer sector. El premio Nobel Muhammad Yunus propone “un mundo de tres ceros”: cero pobreza, cero desempleo y cero emisiones de carbono. Me sorprendió la fuerza y pasión con que el profesor Yunus presentaba su tesis, que hace evidente la necesidad de colaborar y generar innovación entre los principales actores de la economía social de mercado.

Creo que la única manera de acercarnos a este sueño de tres ceros en Chile es abordando cada uno de estos desafíos en colaboración con cada uno de estos sectores.

 

Felipe Magofke, consultor de Innovación y Emprendimiento

@fmagofke