Los gobiernos de la Concertación, y ahora el de la Nueva Minoría, han pretendido imitar a los países escandinavos, pero han cometido dos errores graves. El primero es que la "Economía del Bienestar" está hace mucho rato en retirada en Escandinavia, de la manera como se concebía originalmente, y lo segundo es que la productividad de nuestros trabajadores promedio es muy inferior a la de los trabajadores escandinavos.
Publicado el 08.05.2016
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Viajando en estos días por Escandinavia, adonde no regresaba desde 1982, he tenido presente en mi mente a Roberto Ampuero, quien hiciera reflexionar a muchos sobre la “Economía del Bienestar”, tantas veces citada por nuestras actuales autoridades y por exiliados retornados, falsos y verdaderos.

Dinamarca tiene una superficie menor que nuestra Región de los Lagos y una población de 5,6 millones de habitantes. El PIB per cápita de Dinamarca es equivalente al de Suecia, con alrededor de US$ 60 mil. Por su parte, Noruega supera los US$ 90 mil de PIB per cápita, con una población de algo más de 5 millones. Suecia no supera los 10 millones de habitantes y su superficie es la quinta de Europa, con casi 450 mil kilómetros cuadrados. Finlandia tiene 5,5 millones de habitantes y un ingreso per cápita de cerca de US$ 50 mil. En resumen, todos estos países tienen ingresos per cápita de al menos el doble que el de Chile. En total son, unos 26 millones de habitantes con un ingreso per cápita promedio de unos US$ 65 mil.

Pero hay otros aspectos que son importantes destacar. El clima es muy duro, con inviernos extensos, los que afectan las producciones agrícolas, obligan a destinar recursos importantes para poder tener operativo el país a muy bajas temperaturas y con mucha nieve. Al observar al trabajador escandinavo, se puede concluir que cuando trabaja, trabaja. Me sorprendió, eso sí, llegar a Oslo y encontrarme con que el Hotel Radisson estaba en huelga. Se me informó que la mayoría de los hoteles de grandes cadenas estaban en huelga. Tras inquirir detalles, me explicaron que las negociaciones ramales de hoteleros generan huelgas justo cuando empieza el verano y llegan los turistas. No obstante, hay una cierta evolución hacia mayor flexibilidad laboral, lo que es resistido por los sindicatos duros.

En general, no se dan propinas en los restaurantes y son países bastante seguros, hasta que aparecen los fieros lanzas chilenos que deambulan por Europa “trabajando”. El buen gusto es algo latente en Escandinavia. Cuidan sus edificios antiguos, tienen buenos museos y el mar es algo muy importante para ellos. Fui testigo de como, en 3 días, en Copenhague se terminó un extenso jardín en una plaza cerca de mi hotel. Estimo que en Chile, dicho trabajo habría tardado un mes. La tecnologia esta en todas partes. Para embarcar en el aeropuerto cada uno saca su boarding pass y deja su maleta en la cinta transportadora. En Chile, cada cosa la hacen muchas personas.

En la Ópera de Oslo dejé mi abrigo en un perchero común, sin alguien que lo cuidara, y nadie me lo robó. En los restaurantes dejan afuera chales para el frío y nadie se los roba. La productividad está a la vista de distintas formas. Muchas personas se trasladan a sus trabajos en bicicleta y la dejan en la calle y nadie se las roba. Señoras mayores, felices movilizándose en bicicleta. Todos estos detalles me llevan a concluir que estamos aún muy lejos de alcanzar el desarrollo.

En Chile percibo que somos pioneros en lo que se podría denominar “la Economía del Malestar”. Impuestos crecientes, pero contraprestaciones decadentes. En Escandinavia los impuestos son altos, pero la gente los paga, confiados en que serán gastados de manera eficiente. En nuestro país hay muy mala movilización pública, casi no hay trenes, carreteras colapsadas, miles de “cuidadores de autos”, pésima planificación urbana y muy bajo nivel de eficiencia en los empleados públicos. No digo que sean malas personas, pero son, en general, muy ineficaces, pues no tienen capacitación adecuada y además en los últimos años se ha hecho crecer el número de empleados públicos de manera exorbitante.

Los gobiernos de la Concertación, y ahora el de la Nueva Minoría, han pretendido imitar a los países escandinavos, pero han cometido dos errores graves. El primero es que la “Economía del Bienestar” está hace mucho rato en retirada en Escandinavia, de la manera como se concebía originalmente, y lo segundo es que la productividad de nuestros trabajadores promedio es muy inferior a la de los trabajadores escandinavos. Nuestro pueblo habla y escribe el castellano con dificultad, por eso la reforma educacional no será exitosa, pues apunta a corregir problemas mal priorizados.

La “Economía del Malestar” en Chile está presente en el desánimo para hacer cosas nuevas, para trabajar más, para esforzarse más y también en el porcentaje de no pago en el Transantiago, que es producto de un mal servicio y de la sinvergüenzura de muchos chilenos. Hay mucho descontento en la población por escándalos públicos y privados, por errores graves de gestión pública y por la fuerte alza en el desempleo. La Señora M., en estos días visitará Suecia, donde seguro se reunirá con los exiliados, a quienes de exiliados les queda poco, pues ya se juntaron con suecas, no han querido volver a Chile, pero sí votarán por la izquierda dura. El gobierno promovió el voto de chilenos en el exterior, cuya mayoría son chilenos para algunas cosas, pero viven fuera y su mundo es otro y poco les importa o les afecta lo que suceda en Chile.

Así es nuestro querido pueblo, que adolece de amnesia colectiva, recordando al compañero Allende, gran burgués adicto a gustos caros y muy mal Presidente. Como buena noticia, tenemos que el vino chileno está en casi todas partes, eso genera orgullo, pero concluyamos que es obra de privados, muchos viajes, mucho marketing y pocas utilidades. También en Escandinavia conocen a los buenos jugadores chilenos de fútbol, al gran Manuel Pellegrini, y en Noruega saben también que Chile produce y exporta salmones. No mucho más realmente, pues estamos al otro lado del mundo. Algún día aprenderán que en Chile nació la “Economía del Malestar”, mala copia de una economía de escandinavos rudos y buenos para trabajar en climas duros. Ojalá nuestras autoridades consideren en sus decisiones y propuestas actuales el apoyo o rechazo que tienen hoy y no los votos obtenidos hace dos años, cuando Chile era un mucho mejor país.

 

Andrés Montero, Ingeniero Comercial U. de Chile, M.A. The Fletcher School of Law and Diplomacy.

 

 

 

FOTO:JUAN GONZALEZ/AGENCIAUNO