¿Quién se hubiera imaginado que el Partido Socialista sería el que desde la izquierda le daría legitimidad al modelo capitalista neoliberal, moviéndose en el mercado de capitales con la pericia de un lobo de Wall Street?
Publicado el 17.05.2017
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Poco se ha felicitado al Partido Socialista (P$) por el extraordinario manejo de su patrimonio. Sus inversiones rentaban más que el Fondo “A” de las AFP, logrando  multiplicarse incluso durante la crisis “sub-prime” de 2008, cuando la gran mayoría de las carteras de inversión perdían valor. Eran unos magos en su manejo de portafolio, por lo que al menos de parte mía se merecen un cerrado aplauso. Sin embargo, sólo se escuchan críticas.

Las que vienen de la centroderecha, con justa razón, se refieren mayoritariamente al doble estándar de quienes en el PS han vociferado acerca de los conflictos de interés entre el dinero y la política, atribuyéndole esa situación al ex Presidente Piñera, a la UDI, a los empresarios y a todos quienes son capaces de generar empleo, inversión y riqueza.

¿Quién se hubiera imaginado que el Partido Socialista sería el que desde la izquierda le daría legitimidad al modelo capitalista neoliberal, moviéndose en el mercado de capitales con la pericia de un lobo de Wall Street?

Desde su propia coalición también hay críticas, la mayoría por haber invertido en la empresa del yerno de Pinochet. Pero nada dicen respecto de haber invertido en empresas que ellos mismos regulaban, o en otras en el exterior que han sido sorprendidas en corrupción, o sobre no haber constituido un fideicomiso ciego como les exigen a otros.

La guinda de la torta es que el PS logró no pagar impuestos en una cifra cercana a mil cuatrocientos millones de pesos. Para eso no necesitaron constituir sociedades offshore como lo hizo Codelco en 2006 en Bermudas —mientras uno de sus directores era el ministro de Hacienda de la época, Nicolás Eyzaguirre—, sino que el partido logró convertir a Chile en su propio paraíso fiscal.

Esto lo detalla una investigación de radio Bío Bío que demuestra la existencia de oficios del SII que derrumban la defensa que han intentado hacer tanto el presidente del PS, Alvaro Elizalde, como el mismo SII, tratando de blindar con un “traje a la medida” al partido para dejarlo exento de hacer su contribución impositiva.

Todo esto ocurre en medio de la discusión en torno a cómo hacemos para mejorar las pensiones y cómo financiar una lista interminable de “derechos sociales”. Todos los cuales dependen de la recaudación tributaria del Estado, para la cual el PS no ha efectuado su aporte.

Las recetas que se escuchan desde la izquierda rayan en lo absurdo. El Frente Amplio en esto lleva la delantera. No sería raro escuchar al precandidato Alberto Mayol pedirle al PS que venda su patrimonio, como lo hizo con el ex Presidente Piñera. Otra receta descabellada es la de Beatriz Sánchez, quien propone invertir los ahorros previsionales con criterios distintos de la rentabilidad. Resulta insólito que se pueda pensar que aumentarán las pensiones si se toman en serio sus recomendaciones. Ella se inclina por invertir en empresas que cumplan, entre otros, con el siguiente criterio: “Que distribuyan una mayor fracción en salarios y menos en utilidades”. Esta recomendación no haría aumentar las pensiones, ni tampoco la recaudación fiscal. Tampoco creo que Beatriz Sánchez invierta sus propios ahorros usando este criterio.

Si el PS hubiera aplicado las recomendaciones de inversión de Beatriz Sánchez, no se habría convertido en la estrella del mercado de capitales chileno. Si el Gobierno socialista de Michelle Bachelet hubiese cuidado los fondos de Chile como ha protegido los dineros del PS, permitiéndole construir su propio paraíso fiscal dentro del país, otro gallo cantaría.

 

Gonzalo de la Carrera C., ingeniero comercial UC y conductor de “Directo al grano” en Radio Agricultura

@carreragonzalo

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO