Esta tierra del sur del mundo dejó de ser de palabra: delincuencia, colusión, lucro, nepotismo, cuoteo, estafa, coima, cohecho, triangulación, enajenar, conceptos que ya están siendo demasiado familiares, y no debiera. Porque no te olvides, hay muchas formas de matar.
Publicado el 21.02.2016
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-¡Pero si no maté a nadie! El mío -dicen- fue un delito económico, y además, no probado.

-Se olvida que hay muchas formas de matar. Se mata el alma cuando se roban las ilusiones; yo creía en el capitalismo popular. Pero estos pocos me robaron la esperanza, mi hijo iba a ser profesional… Hasta que la debacle tuvo que pasar… y ahora me vienen con lo de la gratuidad, en la que no calzo con los requisitos para na´, se desahoga aquel.

Los coludidos y Cía. ¿Pensaron alguna vez en los minoritarios? ¿En la confianza ciega que les entregaron? Y ciego se va a quedar aquel, de no poder pagar a ese médico, porque sus ilusiones se evaporaron con la falta de ética de unos pocos.

Hay muchas formas de matar. ¿Y quién paga la ilusión rota? ¿La del político, burócrata, empresario o proletario corrupto? Nadie; pues te confiaste de más.

¿Es que la palabra ya no vale? No compadre; ni con 20 abogados presentes. Todo se ha enredado y llenado de letra chica, para que la gente siga creyendo… enredosamente. Pero la desconfianza es tal, que el sistema se está cayendo.

¡Y qué me importa a mí!; dice el afectado. -¡Devuélvanme mis pesos!

-Lo siento hermano mío. ¡Qué hermano!, ¡ya no somos hermanos!

Es que esta tierra del sur del mundo dejó de ser de palabra: delincuencia, colusión, lucro, nepotismo, cuoteo, estafa, coima, cohecho, triangulación, enajenar…, conceptos que ya están siendo demasiado familiares, y no debiera. Porque no te olvides, hay muchas formas de matar.

Pero en medio de toda esta cloaca no todo está perdido. Nunca. ¡Eso nunca! Porque Chile es país para valientes. Porque nuestro país es posible. Puede derrotar a la pobreza y los corruptos, porque nuestro país posible puede más… Es un país posible gracias al empeño de miles y tantos anónimos. Los que no salen en el diario y mantienen realmente Chile a flote. Es un país posible por donde se lo mire, aunque lo quieran hacer imposible, aunque haya mezquinos que no han sacado la cuenta, de lo que ya había anunciado el profeta Dostoievski: “quien para otro cava una zanja, en ella cae”. Y de eso saben los coludidos, los SQM, los Penta, los Caval, los Riquelmes, los Karadimas, etc y etc…

Chile, aunque unos pocos no quieran, es posible de costa a cordillera; con sus riquezas de mar y tierra.

Posible en el amor que el hombre del agro suda, y en el minero que logra el mineral de la roca dura.

En el que conduce, a fuerza de improperios el Transantiago, también es posible. Porque lo hace posible el hombre de la vega, el que grita a viva voz la docena. Y en la que cuida hijos de los demás, pasa a ser una madre posible.

A ese maestro que enseña, él sabe que es posible, aunque le digan que no lo es. Como también al médico y el enfermero que trabajan noches enteras para calmar dolores, sin buscar un cupo a cambio.

Ese niño alimentado y querido, gran aporte posible en el futuro será.

¡Nuestro Chile es posible! Es posible en los emprendedores que quieren acallar, por hacer un país más grande y posible.

Posible es también en los abusadores que hay que erradicar, porque esa maleza y cicuta limita la posibilidad. Y es posible también, en todas sus mujeres: la ejecutiva; la abnegada y silenciada. También la bella y coqueta que anda por ahí luciéndose… tras el hombre que la quiera hacer posible.

En nuestro Chile nadie sobra: ni el que quiere nacer, a pesar de estar en las tres causales, para ser alguna vez posible y aportar.

Tampoco sobra el viejo que nos honra con sus arrugas… Porque en su vida se la jugó por lo posible. Y mucho le debe Chile a él.

¡Nuestro posible país está ahí! Esperando que deje de ser sólo posible. Y en mucho y todo… ¡Depende de ti y de mí!

 

Rosario Moreno C., Periodista y Licenciada en Historia UC.

 

 

FOTO: PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO