Mientras el gobierno de la Presidenta Bachelet se empeñe en continuar por el camino de profundizar las reformas, ni el elevado número de tratados de libre comercio evitarán el deterioro de Chile en libertad económica en el ranking mundial.
Publicado el 06.02.2016
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La Fundación Heritage dio a conocer una nueva edición del “Índice de Libertad Económica Mundial”, en el que Chile aparece en el séptimo lugar por quinto año consecutivo, lo que a simple vista pareciera ser un resultado alentador. Sin embargo, hay señales suficientes para encender las alarmas.

Esto se debe a que, para la elaboración del índice, sólo se vieron los primeros efectos de la reforma tributaria, dejando fuera el daño que pueden causar las reformas educacional y laboral. Por otro lado, hay casos de corrupción ocurrieron en el segundo semestre del 2015, quedando también fuera del análisis. En concreto, hay material más que suficiente para garantizar con certeza que de seguir con la profundización de las reformas, Chile verá deteriorada su posición en las próximas entregas. De esta manera, el impacto de las reformas sólo muestra un punto de inflexión hacia una futura caída en el ranking de posiciones.

Chile logró mantener su posición durante cinco años principalmente por que continúa siendo una economía abierta con numerosos acuerdos de libre comercio. Sin embargo, mientras el gobierno de la Presidenta Bachelet se empeñe en continuar por el camino de profundizar las reformas, ni el elevado número de tratados de libre comercio evitarán el deterioro de Chile en libertad económica en el ranking mundial. Una clara señal de que Chile comienza a deteriorarse es el desempeño de los sub-indicadores, empeorando en seis de los diez existentes: Derechos de Propiedad, Libertad Fiscal, Gasto del Gobierno, Libertad Laboral, Libertad Monetaria y Libertad de Inversión.

Gran parte del deterioro de estos sub-indicadores se debe a las reformas llevadas a cabo por el actual gobierno. La reforma tributaria afectó la libertad fiscal. Si bien la reforma permite recaudar US$ 8.000 millones adicionales al año, se pierden US$ 12.000 millones por menor libertad de inversión. Por su parte, la reforma laboral apunta a brindarle un poder casi monopólico a los gremios, con lo que la libertad laboral continuará cayendo en futuros índices. Por su puesto, las reformas no son gratuitas, de allí los problemas del gasto de gobierno y el déficit fiscal. Además, se observó un impacto inflacionario perjudicando la libertad monetaria.

En conclusión, Chile continúa siendo el país más libre de América Latina y tiene margen para seguir siéndolo un tiempo más. Sin embargo, a nivel mundial, comenzará a decaer en tanto la gestión del actual gobierno quiera profundizar las reformas. Sería una lástima que Chile deje de estar entre los 10 países con mayor libertad económica.

 

Iván Cachanosky, investigador Fundación para el Progreso.