En la búsqueda de salidas alternativas, existe un interlocutor que sí tiene influencia en los líderes venezolanos: me refiero al gobierno cubano. Este es el único que tiene la influencia para decidir en el gobierno venezolano.
Publicado el 11.09.2016
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Pasan los días y el caso del periodista Braulio Jatar ha seguido un cauce legal, dejando de lado la iniciativa diplomática encabezada por el gobierno chileno.

Verdadero golpe comunicacional contra Maduro

Para analizar este caso, debemos poner las cosas en contexto, porque este no es un caso con poca significación, porque estamos ante un verdadero golpe comunicacional dado por el profesional chileno, ya que, al mostrar a Nicolás Maduro arrancando y luego increpando a los pobladores y a la señora Eudys Marcano, quien le caceroleó un su cara, dejó de manifiesto el repudio a nivel de base que tiene el primer Mandatario. Este no quedó manifestado en las frías cifras que nos dejaron las últimas elecciones parlamentarias, sino en el sufrido rostro de una pobladora que sufre lo mismo que millones de venezolanos. Estos deben soportar largas colas para alimentarse y esperas que significan la muerte para muchos enfermos que no tienen medicinas para vivir y sufrimiento para millones que no ven salida al agonizante y tortuoso camino que ha llevado Venezuela.

Diplomática reacción chilena

El gobierno chileno ha manifestado su inquietud y preocupación referente a la detención del periodista Jatar, recalcando que es asunto de estado defender a cualquier chileno independiente. En términos concretos, han sido aproximaciones sigilosas, al parecer usando la fina formación diplomática. Sin embargo, Jatar sigue encerrado y el segundo líder más influyente del gobierno venezolano, Diosdado Cabello, señaló que el chileno-venezolano deberá rendir cuentas con la justicia, la que lo acusa de legitimación de capitales, “delito” perpetrado “mágicamente” al poco tiempo de difundir las imágenes.

Más lobos y menos caperucitas

Cuando entrecomillo “delito” o “mágicamente” no es un sarcasmo gratuito. Para analizar el caso venezolano se debe pensar más como lobo que como caperucita, porque en un entorno jurídico normal, sería fácil creer en un delito de legitimación de capitales por 20 mil dólares; sin embargo, en un país donde los culpables de evadir ilegalmente más de 20 mil millones de dólares burlando los controles de gobierno siguen libres, denuncia hecha por el ex ministro chavista Jorge Giordani, donde hasta en bancos suizos están investigando la ruta del dinero venezolano (petición hecha por la justicia estadounidense), donde es muy fácil cometer un asesinato y no ser castigado por ese delito (Venezuela es uno de los países con mayor tasa de homicidios del mundo), no es creíble la veloz carrera judicial por tener preso a Jatar, que más bien tiene todos los ingredientes de venganza política.

¿Qué hacer? Cuba es la vía

¿Cuál sería la solución?, ¿agotar las vías diplomáticas?, ¿declaraciones públicas apelando a la voluntad del gobierno venezolano?, ¿llegar a la vía de retiro de embajadores como algunos han manifestado como medida más extrema? Conociendo de cerca la contingencia política venezolana contemporánea, pienso que se deberían buscar otro tipo de alternativas, ya que la experiencia señala que este tipo de soluciones va directo al fracaso y no tienen una salida concreta, a menos que el gobierno tenga una carta de negociación que no se conozca. En la búsqueda de salidas alternativas, existe un interlocutor que sí tiene influencia en los líderes venezolanos: me refiero al gobierno cubano. Este es el único que tiene la influencia para decidir en el gobierno venezolano. Todo tipo de negociación internacional que se tenga que hacer debe pasar por La Habana si se requieren resultados eficaces.

Esa puerta está, así como también toda negociación que tenga relación con el presidio de líderes como Leopoldo López o también el futuro del referéndum revocatorio. Si se aspira a resultados eficaces, esa es la vía, ya que pensadores reflexivos ligados al gobierno venezolano se han apartado: el alemán Heinz Dieterich y la chilena Marta Harnecker, el mismo arquitecto económico del gobierno de Hugo Chávez, ex ministro Jorge Giordani.

Ideal habría sido contar con la intermediación del general Alberto Muller Rojas, quien falleció en el 2010, que fue asesor presidencial, “cerebro” de las fuerzas armadas venezolanas, fundador del Partido Socialista Unido de Venezuela, que aglutinó a las fuerzas chavistas el 2007. El tenía un excelente recuerdo de Chile (me lo dijo que una entrevista), porque fue embajador, vecino de Los Dominicos.

Muller Rojas murió distanciado del gobierno, se había desligado del partido que había fundado y denunció que dentro del gobierno cohabitaba un “nido de alacranes” que sería peligroso para el Presidente Chávez. Esa denuncia muchos la relacionaron con Diosdado Cabello, quien ha tomado la batuta política venezolana respecto al caso Jatar, y ese es el influyente que debe enfrentar la diplomacia venezolana. Eso sí, un influyente que no posee una relación tan directa con Cuba, como sí la tiene el fiel Nicolás Maduro.

 

Eduardo Riveros Quiroz, periodista.