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Publicado el 23 de junio, 2018

Camino a la transparencia

Gerente área Legal y Tributaria PwC Chile Sharoni Rosenberg
La DJ 1945, impulsada por el SII, obliga a las Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL) a informar sobre sus ingresos, desembolsos, bienes raíces, y otros. Un gran paso en su camino a la transparencia y cumplimiento tributario.
Sharoni Rosenberg Gerente área Legal y Tributaria PwC Chile
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El 30 de junio vence el plazo para presentar por primera vez la DJ 1945, una iniciativa del Servicio de Impuestos Internos que tiene por objeto crear una eficiente administración y fiscalización de los impuestos, y que inevitablemente impulsará la transparencia de las Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL) chilenas.

Esta declaración obliga a fundaciones, corporaciones y otras OSFL a informar sobre todos sus ingresos, desembolsos, bienes raíces, entre otros temas y recae en aquellas organizaciones que, estando inscritas en el registro de OSFL del Registro Civil, obtengan ingresos de cualquier tipo de más de 12.000 UF ($320 millones aproximadamente).

Sin duda, este será un gran paso para las OSFL en su camino a la transparencia y cumplimiento tributario, pero analizando en detalle la declaración, surgen varias dudas, sobre todo para las fundaciones y corporaciones de mayor tamaño y que son las más representativas del sector.

Lo primero, es que la información requerida versa sobre el año comercial 2017, pero la resolución N° 103 que establece la obligación fue dictada recién el 13 de octubre de ese año. Esto implica que las organizaciones no han sistematizado la información desde comienzo de año, con todas las dificultades administrativas que ello implica.

Otra dificultad tiene relación con el hecho que la DJ obliga a separar los ingresos y egresos según si fueron percibidos o entregados en dinero o en especies, lo cual sabemos que ninguna OSFL realiza, ya que con anterioridad no existía esta obligación. O, por ejemplo, al informar los egresos, deben determinar específicamente la persona del beneficiario, y las OSFL se preguntan: ¿Cómo reconstruir ese registro en aquellos casos en que se otorgan bienes de ayuda básica a miles de personas? ¿Se deberá mantener un registro con nombre y RUT de todas las personas a las cuales se le otorgan desayunos, frazadas, y en general cualquier tipo de ayuda básica?

Más complejo aún, la declaración contempla normas de valoración de los ingresos y desembolsos de especies distintas que las que aplican para las leyes específicas con beneficios tributarios. Por ejemplo, según la DJ, las donaciones tienen que valorarse según lo que establece la Ley sobre Impuestos a las Herencias y Donaciones, que en el caso de bienes muebles señala que se debe valorizar según su valor de mercado. Pero en la ley de fines culturales, las que se acogen al artículo 31 N° 7 de la Ley de la Renta y otras que autorizan donaciones en especie, contemplan la valorización de acuerdo al costo tributario, entonces surge nuevamente la duda: ¿Qué norma de valorización debo informar? ¿Si informo según las normas que señala la DJ, la valorización no va a ser consistente con lo declarado por el donante ni por la fundación? Teniendo en cuenta que el SII basa sus programas masivos de fiscalización en cruces de información, las consecuencias de dichas diferencias pueden resultar evidentes.

Otros problemas se presentan al informar a la persona del donante ya que, ¿qué sucede cuando tengo miles de donantes, siendo que la página web sólo soporta un número limitado de nombres? Por otro lado, ¿cómo declaro las donaciones recaudadas en los supermercados, en cuyos casos sólo tengo la información del intermediario, pero se desconocen los verdaderos donantes de los vueltos?

Finalmente, esta iniciativa aporta a la transparencia del sistema, ya que le pone fin a la confidencialidad de los donantes. Sucede con mucha frecuencia que los donantes prefieren que sus donaciones se mantengan en el anonimato, renunciando incluso a los beneficios tributarios que podrían utilizar, y esto se debe, en parte, a una histórica cultura de austeridad de los chilenos. Con esta nueva obligación, inevitablemente se migrará a una política de donaciones más transparente, ya que se deberán informar a todos los donantes, independiente de la utilización o no de beneficios tributarios, lo cual por un lado es un avance, pero le deja el desafío a las OSFL de evitar la fuga de donantes.

Son muchas dudas que probablemente no estarán resueltas para la fecha de vencimiento de la declaración, pero esperemos que se recojan todas estas inquietudes para que el próximo año la sociedad civil -que está haciendo un gran esfuerzo para seguir el camino de la trasparencia y cumplimiento- tenga más apoyo en esta misión.

Sharoni Rosenberg, abogado, gerente área Legal y Tributaria PwC Chile

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