La tardanza en realizar un ajuste tiene costos políticos importantes para el proyecto de la Presidenta Michelle Bachelet y para la unidad interna de la Nueva Mayoría.
Publicado el 08.01.2015
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Un análisis más bien mediático de la coyuntura política podría llevar a la conclusión que la Presidenta Bachelet no debiera apresurarse con el cambio de gabinete y seguir, tal como su coalición, de espectadora del caso Penta y el daño que éste causa a la UDI.

Sin embargo, esa espera tiene costos políticos importantes para su proyecto y para la unidad interna de la Nueva Mayoría. Desde ya, el mismo caso Penta está metido en Palacio y por ahora no aparecen claras las diferencias que habría entre los aportes que esa empresa hizo a políticos de la UDI y a Andrés Velasco con los que realizó al ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga. Si el despliegue mediático en torno al caso Penta y su arista política ha de continuar, es más cómodo para el Gobierno que ello suceda sin un ministro del gabinete de la Presidenta Bachelet que haya recibido dineros de esa empresa cuando se esforzaba por financiar una campaña política.

Pero no es esa la principal razón que tiene la Presidenta para realizar de una vez por todas su cambio de gabinete. La entrega de la encuesta CASEN, que entre otras cosas sirve para determinar la evolución de la pobreza en Chile, se ha atrasado más de seis meses respecto a la fecha habitual en que se dio a conocer a la opinión pública en sus tres últimas versiones. Para una coalición que puso en duda la credibilidad de las cifras de pobreza entregadas por el gobierno de Sebastián Piñera y cuestionó incluso la realización del Censo llegando al discutible extremo de invalidarlo, es impresentable que se continúe dilatando la entrega de los resultados de la CASEN.

¿Qué es lo que se cocina en la CASEN?, podría uno preguntarse transcurridos seis meses desde la fecha habitual de difusión de la encuesta y un año desde que una Comisión transversal de expertos, de la que personalmente formé parte, entregó al Presidente sus recomendaciones técnicas para actualizar la medición de la pobreza en Chile, recomendaciones que fueron suscritas por la unanimidad de los integrantes.

¿Qué tiene que ver la CASEN con el cambio de gabinete?, se preguntará alguien.

Pues sucede que es el Ministerio de Desarrollo Social el organismo de gobierno encargado de esa medición. Su titular, la ministra Fernanda Villegas, ha sido mencionada varias veces por la prensa como una de las candidatas a abandonar el gabinete en un próximo cambio, no sólo por las demoras en la entrega de los resultados de la CASEN, sino por las dificultades con la ficha de protección social y la baja visibilidad del gobierno de Bachelet en esta área. Esta situación obligaría a seguir dilatando la entrega de la CASEN mientras no se decida lo del gabinete, o arriesgarse a que el rostro del Gobierno para la difusión de esos resultados abandone el Ministerio a los pocos días.

Los costos para Bachelet de dilatar su cambio de gabinete no terminan aquí. La renuncia de la ministra de Salud, Helia Molina, ha desatado una lucha soterrada entre su partido -el PPD- y la Democracia Cristiana, colectividad en que milita el subsecretario Jaime Burrows. Fuera del control político del Ministerio y los muchos empleos que éste provee, objetivo que el senador del PPD Guido Girardi ha tenido siempre entre sus prioridades, hay aquí una diferencia valórica que empieza a aparecer.

Recordemos que el detonante de la salida de la ministra Molina, si bien no la razón principal, afirman los especialistas, fueron sus declaraciones acerca de los abortos que se realizarían en Chile en clínicas “cuicas”. La gran visibilidad que esto ha dado al tema del aborto es algo que complica a la Nueva Mayoría. La Democracia Cristiana tiene posiciones muy distintas al PPD en esta materia y ya algunos de sus principales senadores han hecho ver al Gobierno que sería incómodo para ellos tener que oponerse a una iniciativa del Ejecutivo sobre el aborto que vaya más allá de lo que sus convicciones señalan.

Por último, está la situación económica. Las persistentes cifras por debajo de lo esperado reviven la posibilidad que haya cambios en el equipo económico con el objeto de mejorar las expectativas. No hay que explicar que mientras antes ello suceda, mejor.

 

Luis Larraín, Foro Líbero.

 

 

FOTO:RAUL ZAMORA/AGENCIAUNO

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