Hoy vemos que la Mandataria dejó de ser un fenómeno de popularidad, donde la porfía en alargar en demasía el cambio de su gabinete le está pasando la cuenta.
Publicado el 04.12.2014
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No han sido fáciles estos nueve meses de gobierno para Michelle Bachelet. Ni su exitosa administración anterior en términos de popularidad, ni su avasallador triunfo en la segunda vuelta presidencial de diciembre del año pasado han impedido que la Mandataria alcance niveles de desaprobación históricos según los últimos estudios de opinión dados a conocer.

Primero analicemos los principales resultados de la encuesta Adimark-GFK de noviembre, un estudio telefónico a nivel nacional. En él, la Mandataria alcanza un alza en su rechazo de 32 puntos porcentuales desde marzo a la fecha, llegando al 52%, algo inédito teniendo en cuenta su anterior gobierno, donde su rechazo nunca superó el 50% (el más alto fue de 46%, en septiembre de 2007 y agosto de 2008).

Al mismo tiempo este estudio nos entrega un dato importante sobre la gestión del Gobierno en las distintas áreas. Ahí aparecen los problemas que se vienen arrastrando históricamente en los mandatos de Bachelet. Una mala evaluación que alcanza en el manejo del transporte público, con apenas un 19% de aprobación, del Transantiago con un 16% y de la delincuencia (15%). A los que se suman las reformas: tributaria (que ya se está implementando) y la educacional (que aún se discute en el Congreso). Ambas, para pesar de Bachelet y su gobierno, hoy gozan sólo de un 36% de apoyo entre los chilenos. Mientras el 51% rechaza la primera, el 56% la segunda. Algo grave teniendo en cuenta que ambas estaban contenidas en el programa de gobierno de la actual mandataria.

Ahora analicemos los principales resultados de la encuesta CEP, un estudio que también es a nivel nacional, pero que a diferencia del anterior cambia la metodología de la entrevista, ésta se realiza cara a cara. Donde los resultados no son mejores para la Mandataria y su gobierno, ya que al igual que en la Adimark-GFK, Bachelet alcanza un nivel de rechazo histórico teniendo en cuenta su anterior administración (43%), y apenas un 38% de aprobación, 12 puntos porcentuales menos que en la encuesta de julio.

En cuanto a los atributos de la Mandataria, con respecto a los atributos denominados “duros”, el 59% de los chilenos señala que ha actuado con debilidad frente a las presiones de instituciones, grupos o personas; mientras el 56% señala que no ha tenido destreza ni habilidad. En relación a los atributos ‘blandos’, el 50% de los entrevistados indicó que Bachelet le resulta lejana, el 47% señaló que la mandataria no le da confianza, mientras el 33% manifestó que la presidenta “no tiene disposición a escuchar o llegar a acuerdos con la oposición”.

Con respecto a la evaluación de los principales personajes políticos, Evelyn Matthei (53%), Ena von Baer (50%) y Camila Vallejo (43%), son las políticas que alcanzan los niveles más altos de rechazo. Mientras Bachelet y la actual alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, son los políticos que disminuyeron su aprobación en comparación al estudio anterior. Por otro lado destacan las evaluaciones de figuras como Isabel Allende y Ricardo Lagos Weber al interior de la Nueva Mayoría, como también la de los ex candidatos presidenciales Marco Enríquez-Ominami y Andrés Velasco. En el caso de la Alianza, las figuras políticas mejor evaluadas son los senadores Manuel José Ossandón (43%) y Andrés Allamand (32%), y el ex presidente Sebastián Piñera (35%), quien es el mejor evaluado entre las personas que se identifican con la derecha o centro derecha.

No obstante, la evaluación de la Alianza como conglomerado, tanto en la encuesta Adimark-GFK como en la CEP, es deficiente, no logrando capitalizar el descontento ciudadano con el gobierno de la Nueva Mayoría. La fragmentación que sufrió el sector a comienzos de este año con la salida de algunos parlamentarios y militantes de Renovación Nacional, que conformaron el movimiento político denominado ‘Amplitud’, también ha mermado el accionar de la Alianza como bloque político. Si bien en un comienzo Amplitud señaló que su fin era ampliar los horizontes de la Alianza, han llegado a un acuerdo en solitario con el Gobierno con respecto al proyecto que modifica el sistema electoral binominal, y un acercamiento con Andrés Velasco con la posibilidad de llegar a una primaria presidencial.

Con todo, después de nueve meses de gobierno de Bachelet y la Nueva Mayoría, hoy vemos que la Mandataria dejó de ser un fenómeno de popularidad, donde la porfía de la Presidenta en alargar en demasía el cambio de su gabinete le está pasando la cuenta, reflejado en los niveles de desaprobación histórica que alcanza tanto en la encuesta Adimark-GFK, como en la CEP. Por otro lado, sus dos grandes reformas no sólo han encontrado la desaprobación en la mayoría de la población como hemos visto, sino que también han generado “ruido” al interior de la propia coalición. Esto último, graficado en la tensa relación y desencuentros que se han producido entre la DC y el PC, donde la falta de manejo político del Gobierno ha quedo en evidencia, donde todo hace presagiar que el actual gabinete de Bachelet no comerá pan de pascua, ni tomará cola de mono.

 

Pablo Lira, Cientista Político.

 

 

FOTO:RAUL ZAMORA/AGENCIAUNO