El gabinete cambia, pero todo queda igual. La incompetencia de este gobierno es consecuencia de una forma de ver y hacer política que en nada se modifica con la salida de la ministra Blanco.
Publicado el 20.10.2016
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Hacia el final del gobierno de Sebastián Piñera (SP), cuando sólo quedaban unas semanas para el cambio de mando, fui un participante pasivo de la siguiente conversación:

—Juan Pérez (espero que el verdadero personaje de esta conversación no se ofenda por el cambio de nombre): Presidente, ¿por qué fue tan duro con los partidos de la Alianza durante su gobierno?
—SP: ¿A qué te refieres?
—JP: Es que Ud. no consideró para nada a los partidos. Por ejemplo, cuando le pidieron que colocara gente en su gobierno, Ud. siempre se negó.
—SP: No fue siempre así. Pero reconozco que muchas veces me vi obligado a rechazar a la gente que me proponían.
—JP: Pero Presidente, ¿qué le habría costado hacerles un guiño a los partidos para mantener buenas relaciones con la Alianza?
—SP: A mí no me habría costado nada, pero al país le habría costado mucho. Yo no puedo cometer la irresponsabilidad de poner personas completamente incompetentes a cargo de manejar presupuestos millonarios. Lamentablemente, muchas veces, no todas, la gente que me recomendaron no tenía las mínimas habilidades que eran necesarias para los cargos a los que estaban postulando.

Al gobierno de Sebastián Piñera se lo criticó duramente por preocuparse demasiado de administrar bien los recursos públicos y descuidar la política. A la luz de los constantes casos de manifiesta incompetencia que se develan casi semanalmente durante este gobierno —reforma a la reforma, pensiones en Gendarmería, exonerados fantasmas, bonos truchos para los profesores, Sename, registro electoral, etc.—, no me cabe duda que muchos de los más acérrimos críticos del celo que mostró el Presidente Piñera deben estar reconsiderando sus posturas, porque él nombró personas competentes para cuidar la administración de los recursos públicos, en vez de ceder a las presiones para incorporar camaradas políticos incompetentes.

El nivel de incompetencia del actual gobierno ha alcanzado niveles nunca vistos desde el regreso a la democracia. El cuoteo político, el amiguismo y el nepotismo son parte del ADN de la administración de la Nueva Mayoría. Las consecuencias de esta forma de gobernar están a la vista. El cambio de gabinete anunciado ayer es una gota de agua en el océano de impericia e incapacidad en que la NM ha sumido a la administración pública chilena.

El gabinete cambia, pero todo queda igual. La incompetencia de este gobierno es consecuencia de una forma de ver y hacer política que en nada se modifica con la salida de la ministra Blanco. Como dijo Albert Einstein, “locura sería hacer lo mismo y esperar resultados diferentes”.

 

José Ramón Valente, #ForoLíbero

 

 

Foto: SEBASTIAN BELTRAN/AGENCIAUNO

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