Necesitamos un nuevo estatuto docente que impida que malos profesores se escuden detrás de bloqueos legales para no mejorar la educación.
Publicado el 06.12.2014
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En junio recién pasado, una corte de Los Ángeles, California, sentenció el caso “Vergara vs. California”, determinando que el estatuto de profesor vitalicio (en inglés “tenure”) es inconstitucional y que afecta los derechos de los estudiantes a una educación de calidad. El argumento del juez fue muy simple y escueto: las leyes de estatutos vitalicios para profesores hacen más difícil sacar a los malos profesores, y eso perjudica la calidad de la educación que reciben los estudiantes. En su resolución el juez declaró que “golpea la conciencia” seguir validando prácticas laborales que impiden a los estudiantes acceder a educación de buena calidad.

Si bien la sentencia judicial no constituye precedente y falta la apelación, el caso marcó un hito en los esfuerzos de reforma de la educación pública en EE.UU. La opinión pública reaccionó mayoritariamente a favor de la decisión y líderes de opinión de ambas coaliciones políticas, incluyendo a Arne Duncan, actual ministro de Educación del Presidente Obama, han alabado públicamente la sentencia como una señal de un “cambio necesario a un sistema totalmente quebrado”. Días después de conocida la resolución, se iniciaron juicios calcados en otros estados, buscando expandir su impacto a nivel nacional.

California ha sido un ejemplo para Chile en muchos ámbitos, incluyendo el desarrollo agrícola del Valle Central y la innovación tecnológica de Silicon Valley. Hoy California es nuevamente un modelo para Chile. Variados estudios demuestran que el rol del profesor es por lejos el elemento más relevante para mejorar la calidad de la educación. Sin embargo, el estatuto docente no está hoy en la discusión pública en Chile y la discusión educacional se entrampa en debates ideológicos del pasado. Un sector minoritario de la izquierda en el Congreso mantiene paralizado el debate sin entrar en los temas realmente importantes.

Chile necesita un nuevo diseño de carrera docente. Uno que busque incentivar y premiar a los buenos maestros y detectar, apoyar y, en último caso, separar a los malos. Necesitamos un nuevo estatuto docente que impida que malos profesores se escuden detrás de bloqueos legales para no mejorar la educación. Remover a los malos profesores es también proteger a los buenos, porque les asegura un ambiente de trabajo de calidad. Nuestros buenos profesores se merecen que no protejamos a los malos.

Al igual que en California, en Chile los derechos de los estudiantes a una educación de calidad están siendo vulnerados. Necesitamos urgente un juez valiente o, mucho mejor, un acuerdo político que permita romper el blindaje de los malos profesores. Chile, al igual que California, necesita optar por sus estudiantes.

 

Fernando Zavala, Ingeniero Civil UC.

 

 

FOTO:JOSE FRANCISCO ZUÑIGA/AGENCIAUNO