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Publicado el 10 de mayo, 2015

Calidad de vida en las ciudades chilenas

En un país que desacredita y pone entredicho la necesidad de tener estadísticas confiables, oportunas y desagregadas sobre el desarrollo urbano, el ICVU es una contribución.
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Los resultados del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) 2015 han entregado nuevamente evidencia sobre las brechas de inequidad en la dotación de bienes y servicios públicos y privados entre comunas y ciudades en Chile, cuestión que es una expresión objetiva de calidad de vida que éstas ofrecen a sus residentes y población flotante. Este ejercicio de aplicación de un instrumento de medición y comparación de la calidad de vida urbana se viene aplicando desde el año 2011 y abarca 93 de las 342 comunas existentes, donde vive el 85% de la población del país.

En un rango superior de calidad vida urbana se ubican 19 comunas donde viven 3,2 millones habitantes, donde las primeras seis son las comunas del denominado “cono oriente” del área metropolitana de Santiago (Las Condes, Vitacura, Providencia, Lo Barnechea, La Reina y Ñuñoa) y cuatro del sur de Chile (Puerto Varas, Castro, Punta Arenas y Concepción). Luego en un rango promedio, es decir, con un estándar de calidad de vida en torno a la media nacional se ubican 50 comunas donde viven 6,9 millones de habitantes, mientras en un rango inferior hay 24 comunas donde viven 3,9 millones de habitantes, donde se da la particularidad que de las 10 últimas, nueve son del área metropolitana de Santiago.

Si bien lo anterior no constituye una gran novedad respecto a la desigualdad que existe en el área metropolitana Santiago y que es mayor que en otras áreas metropolitanas en Chile en relación a años anteriores, especialmente comparado con el Gran Valparaíso y Concepción, la medición del ICVU 2015 muestra que tiende a empeorar mientras que en regiones a mejorar. Particularmente en la capital de Chile, se revela que las comunas que se localizan al interior de la circunvalación Américo Vespucio, son entre ellas más desiguales que entre las que se localizan fuera de ese perímetro.

Por otra parte, resulta evidente que gran parte de las comunas que fueron afectadas por el terremoto (Concepción, Talcahuano, Talca, Tomé y Penco) han mejorado su posición en el ranking, así como también que la dimensión “conectividad y movilidad” es la que más determina a nivel de áreas metropolitanas (tanto consolidadas y en proceso) las brechas de calidad de vida urbana, mientras que para las ciudades intermedias son las “condiciones laborales”. Lo anterior debiera dar pie a que las estrategias de desarrollo urbano impulsadas desde la institucionalidad pública y en asociación con los privados, consideren estas dos realidades diferenciadas y ojalá con mayor autonomía local y regional para emprenderlas.

En un país que se da el lujo de desacreditar y poner entredicho la importante necesidad de tener estadísticas confiables, oportunas y desagregadas sobre el desarrollo urbano, el ICVU es una contribución a ese vacío que particularmente se ha venido dando en los últimos años. No obstante, entendemos que todo esfuerzo por encontrar un instrumento que mida un tema tan complejo como es la calidad de vida urbana, siempre será objeto de cuestionamientos y lecturas diversas.

En síntesis, consideramos que el ICVU contribuye significativamente a la tarea de informar sobre la realidad urbana de nuestro país, así como contribuir a la toma decisiones publicas y privadas, pero también estamos conscientes -como grupo de investigación responsable- que aspectos sobre la percepción de la calidad de vida deben pesar en dichas decisiones y que es necesario presionar para que la generación de información estadística actualizada, confiable y desagregada sea una prioridad en la agenda pública en los próximos años. Y, por otro lado, queda en evidencia que las brechas en la calidad de vida urbana existentes, son inabordables en el contexto institucional actual de gobernabilidad, planificación y gestión de nuestras comunas y ciudades metropolitanas.

 

Arturo Orellana, profesor asociado Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales/Pontifica Universidad Católica de Chile y director Proyecto Anillos SOC1106.

 

FOTO: PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO

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