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Publicado el 08 de diciembre, 2014

Cajeros sin dinero

Instalar cajeros en las comisarías es un síntoma, de algo mayor, más grave y más profundo.
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Titular principal de El Mercurio este fin de semana anuncia un acuerdo del Gobierno y Banco Estado para instalar cajeros… en las comisarías. Casi tan directo como publicar un cartel en la Alameda que diga “Estimados compatrioras, renunciamos a defender los espacios públicos gracias por su comprensión”. Simplemente de no creerse la señal que se envía.

La manera en que el Gobierno ha manejado el alza y la violencia en el robo de cajeros (y el impacto que esto ha tenido en la disponibilidad de efectivo) se ha diluido en una dura agenda de reforma tributaria y educacional, pero es digna de atención. Esto porque contiene todos los elementos que preocupan hoy del proyecto que la Nueva Mayoría tiene para Chile.

Primero, revela que La Moneda en su búsqueda de transformaciones profundas sociales olvida el acuerdo base entre los ciudadanos y sus autoridades, un Estado que proteja de la violencia. Sin los cimientos, difícil si quiera pensar en el “mamotreto” del programa, como la propia Presidenta lo ha llamado. Pero desgraciadamente es así, La Moneda quiere hacer creer que esto es un problema de billetes, cuando no lo es, es un asunto de seguridad pública, de tranquilidad, de barrios seguros. En este sentido, se lesiona toda la credibilidad del sistema al reconocer que, por el momento, el lugar seguro para guardar algo valioso ¡es en una comisaría!

Segundo, es un ejemplo patente de cómo la Nueva Mayoría endosa sus problemas de poca eficiencia en la gestión a los privados. Según ellos, el punto no es que haya delincuentes armados que se lleven cajeros a la fuerza y que las policías, fiscales y jueces no los atrapen, procesen y castiguen como es debido. El punto, según ellos, es que hay empresas que “abusan” y no cumplen con lo que los ciudadanos les pagan para hacer y en ese marco, anuncian regulaciones, multas- la célebre frase del subsecretario no debe ser olvidada: “cajero detonado es cajero multado”- y luego capaz venga una nueva legislación de exigencias a los bancos para los cajeros automáticos. Un traspaso de responsabilidades y culpas que vemos también en otros ámbitos: resultados promedio de colegios municipalizados no son los esperados entonces se lanzan contra los particulares subvencionados que “ abusan”, algunos hospitales públicos tiene bajos estándares de atención y es por “culpa” de los costos que supone contratar servicios privados, etc.

Resulta interesante como en cada uno de los aspectos del debate público, incluso en algo no central pero tan de vida cotidiana, como son los cajeros automáticos los tópicos son los mismos y se repiten una y otra vez. En este caso, el problema de los cajeros sin billetes y la decisión de instalar algunos de ellos provisoriamente en las comisarías es un síntoma, de algo mayor, más grave y más profundo.

 

Marily Lüders, Foro Líbero.

 

 

FOTO: CRISTÓBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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