Los únicos que generan bienestar económico y oportunidades son los privados desde el mundo empresarial, ya que todo lo que hace el Estado es financiado con recursos y dineros de los privados a través de los impuestos que pagamos. Por ello, decir que los empresarios no hacen patria, como hizo Guillier, es una falsedad de tomo y lomo.
Publicado el 07.12.2017
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Cuando estamos en presencia de una elección presidencial, nos damos cuenta de las cosas que están en juego para una sociedad. Ya sufrimos estos cuatro años un muy mal gobierno (aunque algunos generosamente le dicen mediocre) que produjo cambios que en nada beneficiarán a la población a largo plazo.

Digo esto porque la reforma educacional les quitó a los padres el derecho a elegir dónde educar a sus hijos; la reforma tributaria produjo un estancamiento profundo en el crecimiento económico; y la reforma laboral ayudó a destruir empleos de forma importante.

Pero estos factores son poco valorados por la clase política de izquierda, porque en sus mentes sólo existe el Estado con un rol preponderante en la economía, al cual le atribuyen funciones que terminan limitando las libertades individuales.

Tanto así, que Alejandro Guillier, el candidato de la Nueva Mayoría —ahora también de la ex postulante del Frente Amplio—, se mandó una frase que refleja todo el odio, ignorancia y prepotencia de la izquierda: “Les meteremos la mano en el bolsillo a quienes concentran el ingreso, para que ayuden a hacer patria alguna vez”.

Estas palabras, dichas en un acto de campaña, revisten de una gravedad extrema, porque junto con tener un tono delictual (son los ladrones quienes “meten la mano” en el bolsillo ajeno), son sobre todo agresivas, injustas y caricaturizan a los empresarios.

Si usted cree que voy a defender al mundo empresarial en las próximas líneas… tiene toda la razón. Pero mi defensa no es a las personas, sino al aporte que hacen los buenos empresarios, por lo que parto reconociendo que los hay buenos y malos, como todo en la vida. Hay buenos y malos curas, hay buenos y malos empleados, hay buenos y malos jefes, etc.

Lo primero que sorprende de la frase que se despachó Guillier es que él trabajó muchos años para esos “que concentran el ingreso” y le pagaron por ello un sueldo de rostro televisivo, que en general es mucho más alto que el de cualquier empleado de un canal de televisión; y según dicen, además cobraba como empleado emitiendo facturas de una sociedad que tiene con su mujer, cosa que está totalmente reñida con la legislación.

Por otro lado, los únicos que generan bienestar económico y oportunidades son los privados desde el mundo empresarial, ya que todo lo que hace el Estado es financiado con recursos y dineros de los privados a través de los impuestos que pagamos. Por ello, decir que los empresarios no hacen patria es una falsedad de tomo y lomo.

El enforcement del Estado hace que no tenga ninguna consideración de usar bien los recursos, ya que si le faltan, los creativos de izquierda lo primero que hacen es subir los impuestos sacando cada vez más y más dinero a los privados. A diferencia de lo que pasa en una esforzada familia, que cuando los gastos se disparan lo primero que necesita es generar más ingresos, trabajando más y ajustando los gastos. Hay que considerar que, solamente por IVA, a una familia que recibe 200.000 pesos mensuales el Estado le extrae 383.000 pesos al año. Esto daría lo mismo si los bienes y servicios públicos que reciben esas familias fueran satisfactorios, pero es conocido que no es así.

No estoy minimizando el rol del Estado, ya que creo profundamente en el principio de subsidiariedad, donde el sector público hace todo lo que los privados no queramos o no podamos hacer. Esto es algo que el gobierno de la Nueva Mayoría nunca ha entendido así, ya que restringe libertades como la de elegir dónde educar un hijo o crea instituciones de educación superior cuando en Chile ya existen casi 60 universidades y 43 institutos profesionales.

En fin, creo que el proyecto de sociedad de la Nueva Mayoría es un verdadero retroceso para el bienestar de las personas, porque cada cosa que proponen es una restricción adicional a las libertades o un fortalecimiento del rol del Estado donde no se necesita. Con eso se justifica la idea de “meter la mano en el bolsillo de los que concentran el ingreso”, creyendo que es un bolsillo de payaso de donde se pueden sacarse cosas sin fin.

 

William Díaz, economista

 

 

FOTO: ALEJANDRO ZOÑEZ/AGENCIA UNO