No es la única política con buenos resultados implementada durante el gobierno de Sebastián Piñera. Están también los 60 Liceos Bicentenario de Excelencia, la implementación del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación, la selección de directores de escuelas por ADP, el aumento de las subvenciones escolares, entre otras.
Publicado el 20.01.2017
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Se salvó de la retroexcavadora, no sabemos si por milagro divino, porque pasó colada o por decisión política. La cuestión es que la Beca Vocación de Profesor sobrevivió y la semana pasada alcanzó el máximo de postulaciones desde su implementación en 2012, con 47 mil jóvenes, más del doble de los que postularon el año pasado.

Creada en el Gobierno del Presidente Piñera, la beca tiene un objetivo simple y creemos que efectivo: mejorar la calidad de los profesores, atrayendo a los estudiantes con mejores puntajes en la PSU para que ingresen a carreras de pedagogías. La beca entrega un monto que va aumentado, a partir de los 600 puntos y puede llegar hasta los $80.000 mensuales. A cambio, una vez titulados, los beneficiados deberán ejercer su profesión en un colegio municipal o particular subvencionado por cierto tiempo.

Da lo mismo si los postulantes vienen de colegios privados o municipales, o cuál es su condición social. Lo que se pretende es elevar el rol social del profesor y que buenos alumnos, vengan de donde vengan, se entusiasmen con enseñar, especialmente a los niños más vulnerables, para quienes la calidad de la educación que reciban en su vida escolar hará la diferencia entre oportunidades o frustraciones.

Pienso que esta es la típica buena política pública, originada en una combinación de sentido común y experiencia, sin mucho “rollo” y, por lo mismo, que suele pasar desapercibida. Dígame usted, cómo no va a ser una buena idea convocar a las personas con más capacidades y gusto por el estudio a que enseñen en los colegios que forman a la mayoría de nuestros niños. Desde luego, no es la única variable de una buena educación, pero de todo lo que leo y escucho, concluyo que la calidad de los profesores es crucial.

La beca se otorga por mérito y esfuerzo, con el objeto de multiplicar los patines, justo los criterios que nos habría gustado que guiaran la rimbombante reforma educacional que ofrecieron a Chile la Presidenta Bachelet y la Nueva Mayoría.

Ellos optaron, en cambio, por dos criterios, a juicio de la mayoría de los expertos, equivocados. Por un lado, un exacerbado igualitarismo, para el cual son irrelevantes el mérito y el esfuerzo, y en virtud del cual, primero, se elimina la selección para los colegios de excelencia y, luego, se asignan ayudas para la educación superior. Al mismo tiempo, privilegiaron a las instituciones estatales, arrinconando por distintas vías y progresivamente a las instituciones privadas: barreras para la educación particular subvencionada; supresión de los aportes estatales, para que las universidades privadas compitieran en calidad por las matrículas de los alumnos con mejores puntajes.

La Beca Vocación de Profesor no es la única política con buenos resultados implementada durante el gobierno de Sebastián Piñera. Están también los 60 Liceos Bicentenario de Excelencia (es falso que todos seleccionen, esa es la gracia de sus resultados), la implementación del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación, la selección de directores de escuelas por ADP, el aumento de las subvenciones escolares, entre otras.

Si se analiza sin pasión ni consignas, se descubre que había bastante camino avanzado en educación cuando llegó la Nueva Mayoría a La Moneda en marzo de 2014. La mala noticia es que en estos años se han hecho cambios radicales en el sentido contrario al que apuntaban las políticas que estaban dando buenos resultados. Al final, el objetivo que mejor ha cumplido la reforma, al menos hasta ahora, es satisfacer un manual de consignas.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile

@isabelpla

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO

 

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