La ilusión de un acuerdo nacional es solo eso, una ilusión. Ya que ni el gobierno convence de quererlo realmente ni de estar dispuesto a escuchar y ceder.
Publicado el 21.08.2016
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En la cadena nacional sobre la reforma a las pensiones, la Presidenta Bachelet usó un concepto que había estado ajeno a su gobierno: habló de un acuerdo nacional. Pero si la decisión de usar la lógica de un acuerdo nacional es una convicción o simple estrategia para evitar las críticas a sus medidas y anuncios, es una pregunta que se mantiene en duda.

Cuatro reformas impulsó la Presidenta Bachelet en sus dos años y medio de gobierno, todas y cada una de ellas se negó a conversarlas con la oposición y en general no busco consensos ni acuerdos, era la época de la retroexcavadora en su apogeo. Se usaron las mayorías parlamentarias de la Nueva Mayoría para imponer su mirada ideológica sin concesiones.

Aun ante el rechazo ciudadano mayoritario, la respuesta del gobierno fue realismo sin renuncia. Ni siquiera los negativos efectos sobre la economía frenaron el frenesí reformista. Las palabras acuerdo, diálogo y consenso estaban excluidas del vocabulario del gobierno.

Hoy que la ciudadanía castiga al gobierno con 66% de rechazo y un escuálido 15% de apoyo, se escucha por primera vez la palabra acuerdo. Pero ante la mala experiencia acumulada con las anteriores reformas, los partidos de oposición debieran ser muy cuidadosos ante este canto de sirena. Bajar la guardia ante un gobierno que no tiene posición firme en el tema de las pensiones, y que aparece dividido entre quienes quieren terminar con las AFP y quienes quieren reformarlas puede resultar riesgoso. ¿Cómo llegar a un acuerdo cuando el gobierno está dividido y no es capaz de ordenar el debate ni a sus propios parlamentarios?

La oposición debería escuchar directamente a la ciudadanía y su demanda por mejores pensiones, y empezar a mostrar sus propuestas y soluciones, sobre todo pensando que está partiendo un ciclo electoral que se inicia con las municipales y termina con la presidencial y parlamentarias. Es tiempo de trabajar en constituirse en alternativa al actual gobierno y que los chilenos miren quién mejor puede resolver sus problemas. En esa lógica hacen sentido las palabras del ex Presidente Piñera, quien criticó al gobierno diferenciándose de su propuesta, y al mismo tiempo fue capaz de plantear alternativas propias de solución a las bajas pensiones.

Este último pareciera ser el camino correcto pensando en la alternancia en el poder. Que sean los chilenos en las elecciones quienes decidan el camino que quieren recorrer en pensiones, en lo laboral y en lo educacional, y que no insista en acuerdos con un gobierno mal evaluado y deslegitimado ante la ciudadanía por su incapacidad.

La ilusión de un acuerdo nacional es solo eso, una ilusión. Ya que ni el gobierno convence de quererlo realmente ni de estar dispuesto a escuchar y ceder. Ni a la oposición le conviene confundirse con un gobierno que la mayoría rechaza.

 

Gonzalo Müller, profesor Centro de Políticas Públicas UDD.