¿Quién manda más en la Nueva Mayoría, la Democracia Cristiana o el Partido Comunista? Si hasta antes de este fin de semana la Democracia Cristiana todavía podía guardar las apariencias, la carga simbólica de estas dos reuniones partidarias descorrió completamente el velo.
Publicado el 12.11.2015
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El Partido Comunista de Chile, encabezado por su Presidente Guillermo Teillier, realizó su más significativo Congreso desde comienzos de los setenta. Con la lectura de una carta de la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, y la presencia de diez de sus Ministros de Estado, el XXV Congreso del PC constituyó una demostración de fuerza impregnada de la estética y simbolismo propios de los desfiles militares de la Unión Soviética en plena guerra fría.

La Presidenta afirmó a través de su carta que el Partido Comunista “es una organización política a quien la democracia chilena y la ampliación de los derechos sociales, a lo largo de su historia, debe mucho”, ratificando así que su personal relación con esa colectividad no es circunstancial, sino producto de una afinidad de toda la vida. Pero valoró también la lealtad que los comunistas muestran hoy, al afirmar que “ustedes han sabido ser leales al Gobierno y a su programa, especialmente cuando más se ha necesitado”.

Aprovechó el Presidente del PC de marcar la línea del gobierno en las dos reformas más importantes que se tramitan en la actualidad. Apoyó la glosa presupuestaria con que se pretende iniciar la gratuidad en Educación Superior y respaldó la titularidad sindical y la prohibición del reemplazo como piedras angulares de la reforma laboral. En ambas materias hay discrepancias de parlamentarios democratacristianos con la propuesta del gobierno.

El simbolismo de los dos ministros del Partido Comunista en el gabinete, cantando el himno del partido con sus puños en alto, contrasta con las palabras del ministro del Interior Jorge Burgos, quien en el Consejo ampliado de la Democracia Cristiana al que asistieron cinco ministros, señaló que “Una agenda potente no se hace agregando cada semana una nueva reforma”, en lo que más bien pareció la queja de una colectividad menor que no está conforme con la marcha del gobierno que la intervención del jefe político del gabinete.

¿Quién manda más en la Nueva Mayoría, la Democracia Cristiana o el Partido Comunista?

Si hasta antes de este fin de semana la Democracia Cristiana todavía podía guardar las apariencias, la carga simbólica de estas dos reuniones partidarias descorrió completamente el velo.

En la reunión partidaria de la DC abundaron quejas y críticas veladas. El voto político aprobado pide al gobierno “tomar las medidas necesarias para recupera la capacidad de gestión”. Gutenberg Martínez afirmó que “se tienen que hacer las cosas un poco mejor, hay preocupación sobre algunos déficit de gestión pública que no nos permiten cumplir con las promesas gubernamentales”.

En materia política, Ignacio Walker, con declaradas intenciones presidenciales, fue muy explícito en sus prioridades. Dijo que “Por la misma puerta que entra el PRO a la Nueva Mayoría, sale la DC”. Sin embargo, no es primera vez que el Senador ha hecho advertencias que no son oídas. En noviembre del 2012, siendo Presidente del partido, dijo que “la DC no va a formar parte de una coalición política con el PC”.

¿Alguien puede afirmar hoy día que la DC no forma parte de una coalición política con el PC?

Más allá de la retórica que alguna vez desarrolló Gutenberg Martínez, que diferenciaba entre un Pacto electoral y una Coalición Política, en los hechos esa coalición existe y se llama Nueva Mayoría. El intento de Gutenberg tenía sentido en la medida que él tuviera la fuerza interna para tomar el control del partido e imponer un camino propio fuera de la Nueva Mayoría. Sabemos que falló en el intento y el triunfo del senador Jorge Pizarro en las elecciones internas de la DC abortó su vuelta a la primera línea de la política.

¿Y qué dice hoy Jorge Pizarro?

En el Consejo del fin de semana, refiriéndose a las próximas elecciones municipales, advirtió que “no aceptaremos una fórmula que arrincone e incomode a nuestro partido”.

La línea está clara: una vez más la DC privilegia el número de candidatos en la cartilla y el número de cargos en el gobierno por sobre el peso político de su representación en el gobierno y en la Nueva Mayoría. Eso es lo que le preocupa a su Presidente, y una candidatura presidencial es lo que desvela a su ex Presidente.

Entretanto, el Partido Comunista continúa con tranco firme trabajando su proyecto de mediano plazo que es transformar a Chile en un país socialista. Por de pronto, ya es el partido más poderoso del gobierno de Michelle Bachelet.

 

Luis Larraín, Foro Líbero.

 

 

FOTO: MATIAS DELACROIX/AGENCIAUNO

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