Piñera y Guillier representan proyectos distintos, pero ambos han sido el fruto de mucho trabajo. Trabajo que puede verse empañado por agentes externos que hagan trampa en el conteo de votos. Porque un detalle puede vencer a un gran proyecto. Como decía Stalin: “No importa cómo se vota ni quién vota. Lo importante es quién cuenta los votos”.
Publicado el 03.12.2017
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Era 1990 y el profesor que nos enseñaba historia de Grecia en la universidad dijo la siguiente frase: “La democracia comienza y termina en la urna”. Han pasado 27 años y aquella afirmación nunca más la olvidé. Es que tiene toda la razón. Se han realizado intentos de democracia directa, pero no pasan de ser más que intentos. Por eso, lo que realmente importa es que usemos el pedazo de democracia que tenemos, como decía el profesor, y votemos en las elecciones para Presidente, parlamentarios, alcaldes, concejales y cores.

Y como nuestro pedazo de democracia es tan pequeño, hay que cuidarlo, y que los resultados que las votaciones arrojen sean los que realmente la gente marcó; porque si se produce fraude, ya ni el voto nos queda.

¿A qué va todo esto? A que no cabe duda que Alejandro Guillier y Sebastián Piñera llevan meses estudiando lo que quieren proponer para Chile; han creado sus equipos de trabajo, han trabajado 24/7 porque tienen la convicción de que sus propuestas son lo mejor para el país. Ellos representan dos proyectos distintos, pero ambos han sido el fruto de mucho trabajo. Trabajo que puede verse empañado y no reflejado por agentes externos al proceso normal de una elección. Me refiero al voto físico y las urnas. En chileno, a hacer trampa. Por eso la importancia de los detalles, que al final no lo son. Porque un detalle puede vencer a un gran proyecto. Como decía Stalin: “No importa cómo se vota ni quién vota. Lo importante es quién cuenta los votos”.

Y eso lo entendió bien Mauricio Macri en Argentina, en 2015, en su campaña que lo llevó a ser Presidente. Su partido, Propuesta Republicana (PRO), realizó una fuerte campaña de spots para televisión y radio orientada a sumar fiscales (apoderados). El mensaje fue tener representación en todas las mesas. En el video, una voz en off califica la elección de “histórica” e invita a la gente a garantizar que los comicios sean limpios, transparentes y a que se cuide el voto de los argentinos.

Agrega que “tu trabajo como fiscal habrá sido fundamental para que nadie se robe las elecciones. Junto a vos podemos lograr el cambio”. Y el propio Macri recordaba la gente a que “es importante que el 9 de agosto se levanten temprano, va a hacer frío y va a ser de noche, pero lo que están haciendo es muy importante, porque implica defender nuestro futuro y el de nuestra familia”. Y finalmente ganó.

Posteriormente, un miembro de su campaña expresó que “una de las claves del triunfo de 2015 fueron nuestros fiscales para cuidar el voto. Reclutamos muchos y los porteños pudieron fiscalizar en Buenos Aires y en Jujuy, por ejemplo”.

Esto ocurrió al otro lado de la cordillera, muy cerca. Luego de la primera vuelta, acá en Chile se han oído denuncias de irregularidades, por lo que pasa a ser un deber de ambos comandos —Piñera y Guillier— el que haya apoderados en las 43 mil mesas a lo largo del país. Los testigos nunca sobran. Nos casamos con testigos, cualquier situación judicial necesita de testigos, ¡hasta los duelos de antaño los tenían!

Cuidemos el voto, cuidemos la urna, cuidemos Chile. Sea apoderado de mesa.

 

Rosario Moreno C., periodista y licenciada en Historia UC

 

 

FOTO: CRISTIAN VIVERO BOORNES / AGENCIAUNO