Con un paupérrimo 2014, más un anoréxico 2015, y un nada halagüeño 2016; los objetivos de igualdad del Gobierno, se materializarían, pero en la pobreza.
Publicado el 11.05.2015
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Lo cierto es que para el gobierno las cosas no andan bien. Al ya bastante derruido ambiente político y las recurrentes catástrofes naturales que no dejan de azotarnos, se le suma ahora, al parecer, una suerte de prolongación de la ya  larga convalecencia de “anorexia económica”. Pareciera que los tan ampliamente divulgados brotes verdes, que la economía comenzara a exhibir en diciembre del año pasado, comienzan a languidecer.

A pesar de que el IMACEC de marzo fue algo por sobre lo esperado, las cuentas al final no fueron alegres. En efecto, si a la serie del IMACEC se le extraen los componentes estacionales y los aleatorios (catástrofes naturales por ejemplo), lo que queda es la parte cíclica, esto es la que muestra hacia dónde va el crecimiento económico de largo plazo, o en qué fase del ciclo económico nos encontramos. Esta serie que alcanzó su punto más bajo en noviembre del 2014 (1.1% según nuestros cálculos) y de ahí en adelante subió hasta alcanzar el 1.9% en febrero. El problema es que en marzo, la componente cíclica del IMACEC se quedó en el mismo lugar, lo que podría ser augurio de ya sea de estancamiento, o una posterior declinación.

Gráfico

El ex ministro Arenas sostuvo recientemente que el crecimiento económico del primer trimestre de este año sería superior al del último trimestre de 2014. Y, a pesar de estar en lo correcto, lo relevante a estas alturas, es si la economía chilena crecerá finalmente en torno al 3% en el 2015, como lo anunciara a fines de marzo. Hay que consignar que tanto las expectativas del sector privado como las del FMI están por debajo de dicho guarismo. Y eso que aún no se han agregado ni la reforma laboral ni el “proceso constituyente”, todos fenómenos que incrementan los ya altos niveles de incertidumbre de empresarios y consumidores.

No quiero ni imaginar cuál sería el impacto de un problema en la cifras de empleo del INE. Y a pesar de que poco se ha escuchado del gobierno, de Hacienda, o de dicha institución, acerca del porqué del incremento totalmente anormal en las personas “sin deseos de trabajar” (trimestre móvil a marzo 2015); lo cierto es que ningún entendido de las ciencias económicas ha explicado qué estaría causando tan sorpresivo desgano laboral. Es contrario a los fundamentos económicos básicos, y al sentido común, que las personas sin deseos de trabajar aumenten tan significativamente (60% anual) en un período de baja cíclica en la actividad económica. Cabe señalar, que si tan sólo un cuarto de las personas que no desean trabajar, deseasen hacerlo, el desempleo en vez de levitar en 6.1%, aumentaría a alrededor de 7.4%.

Lo relevante, sin embargo, es qué sucederá en términos de crecimiento en el segundo trimestre que es lo más cercano y fácil de pronosticar. Al analizar el informe de Percepción de Negocios del Banco Central, que es un resumen de las entrevistas efectuadas a 140 empresas a lo largo del país (entre el 16 de marzo y el 24 de abril de 2015), resaltan elementos que son preocupantes. Por una parte, el resumen en cuanto a la inversión, crucial para el futuro de la economía, es que éstas se llevaran a cabo sólo para reposición de capital y/o mejoras de eficiencia (usualmente cambiar máquinas por trabajo), y como novedad aparece que una de las razones de postergar las decisiones de inversión es el ambiente económico político complejo y la reforma laboral. Desde el punto de vista del trabajo, nadie menciona incrementar la dotación, es más, las señales son que los despidos aumentarían. Lo positivo del informe es que el consumo habitual permanece estable, lo cual es de esperar porque éste es relativamente inmune a los vaivenes cíclico. Sin embargo, el consumo discrecional, típicamente bienes de consumo durable, continúa bajando.

En resumen, los pronósticos de crecimiento económico para el segundo trimestre no son buenos, ni muy diferentes a lo observado en el primero, con lo cual, la posibilidad de crecer al 3% en el 2015 (meta de Hacienda), implicaría una expansión para el tercer y cuarto trimestre, por sobre el 4%. Esto parece un sueño distante dado la agenda del Gobierno, donde el crecimiento económico parece relegado a un rol residual, tan lejano hoy por hoy, que la frialdad de su distancia es inversamente proporcional al calor que producen en éste sus reformas igualitarias. Digámoslo con claridad, si el Gobierno no “reposiciona la importancia del crecimiento económico en el centro del debate”, tal cual lo sostuviera el subsecretario Micco, las posibilidades de que le economía crezca por sobre el 2.5% en el 2015, son cercanas a cero. Por lo tanto, con un paupérrimo 2014, más un anoréxico 2015, y un nada halagüeño 2016; los objetivos de igualdad del Gobierno, se materializarían, pero en la pobreza.

 

Manuel Bengolea, Economista Octogone.

 

FOTO: JUAN GONZÁLEZ/ AGENCIAUNO