Ser vistos por los chilenos como una alternativa real de gobierno es un desafío pendiente para Chile Vamos.
Publicado el 28.08.2016
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Cuando un gobierno tiene el 15% de apoyo, ¿puede pensar en proyectarse hacia otro gobierno? Parece que no. Pero, ¿es suficiente el alto nivel de rechazo ciudadano para pensar en la alternancia en el poder y un gobierno de Chile Vamos? Parece que tampoco.

Para que se produzca la alternancia hay mucho que hacer todavía: falta un programa que resuma las soluciones a los problemas y urgencias sociales que los chilenos demandan y que estén inspiradas en los valores que dan identidad y unidad al electorado de la centroderecha.

El malestar contra el actual gobierno es por su incapacidad para mejorar la calidad de vida de las personas y, peor aún, para impulsar reformas que han terminado dañando no sólo la economía del país, sino también el funcionamiento institucional. ¿Quién podría decir que hoy está mejor que hace dos años?

Como en 2008, Sebastián Piñera enfrenta su decisión de ser candidato a la presidencia como el favorito en las encuestas, y con un importante liderazgo en su sector político. La tentación de eludir las primarias y proclamarlo directamente sería un error que podría perjudicar su propia opción en la elección presidencial. Existen hoy varios otros precandidatos que están esperando ser nominados para competir con sus ideas y propuestas por el apoyo de los electores, y han confiado en que de forma unánime los partidos han declarado que el único mecanismo para elegir al candidato serán las primarias.

Para un sector político que aprecia las reglas claras y el respeto a las instituciones, así como también el valor de la competencia y la participación ciudadana como mecanismo de legitimación de sus procesos políticos, las primarias presidenciales dan el mejor marco para ordenar un debate de ideas promovidas por candidatos que aspiran a movilizar a los ciudadanos detrás de esas ideas y proyectos. El plus de ser elegido en una primaria le da al candidato único de la oposición una legitimidad ciudadana y le ayuda a ordenar bajo esa voluntad popular al resto de la coalición y a los demás candidatos.

Esta es la única manera en que quienes coquetean irresponsablemente con la primera vuelta presidencial como mecanismo para medir sus apoyos no encuentren ninguna excusa: que se les garantice, con mucho tiempo de anticipación, que tendrán la oportunidad de competir en primarias con el compromiso de sumarse en el apoyo al candidato único que resulte triunfador.

Por todo lo anterior, en estos ocho meses antes de la inscripción de candidatos a estas primarias presidenciales, es de esperar que podamos ver el despliegue de esos candidatos aportando en la elección municipal con sus liderazgos en obtener el mejor resultado posible.

También verlos recorrer las comunas de nuestro país dando a conocer sus propuestas de cambio y ejerciendo el rol de oposición frente a un gobierno de pobre desempeño. Ser vistos por los chilenos como una alternativa real de gobierno es un desafío pendiente para Chile Vamos.

Y esto no pasa solo por tener al candidato favorito en las encuestas. La sana competencia en primarias será primer paso en el camino para se produzca la alternancia en el poder.

 

Gonzalo Müller, profesor Centro de Políticas Públicas UDD.

 

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESOCBAR/AGENCIAUNO