Es cierto que la reforma tributaria genera un incremento de ingresos de US$ 8.000 millones anuales. Sin embargo, lo que no vemos es que producto de la incertidumbre se ahuyentan US$ 12.000 millones.
Publicado el 18.06.2016
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El incremento del gasto fiscal ha encendido las alarmas en el ministerio de Hacienda generando una alta preocupación en Rodrigo Valdés. Su inquietud no es injustificada, pues el gasto del gobierno casi llega al 24% del PIB alcanzando su nivel más alto en los últimos 26 años encendiendo así una señal de alerta. La buena noticia es que Valdés es totalmente consciente de este problema. Es el resto del gobierno el que no pareciera compartir la preocupación del ministro de Hacienda. Por suerte, Valdés anticipa un gasto más atenuado para el segundo semestre. En concreto, el problema es que los gastos del gobierno crecen más rápido que sus ingresos.

No sólo el ministro Valdés es consecuente con esta situación, sino que todavía se está a tiempo de revertirla. Las calificadoras de riesgo decidieron no rebajar aún las notas de Chile dado que existe un optimismo de que comenzará a moderarse el gasto público.

El realismo que propone Valdés es el menos nocivo. Es cierto que disminuir el gasto público va a prolongar el estancamiento de la economía. Sin embargo, Chile evitaría que se le rebajen sus notas de riesgo por parte de las calificadoras. Esto es importante ya que mantendría las condiciones necesarias para que las inversiones vuelvan a tomar protagonismo y pueda reactivarse la economía. No obstante, para que esto último suceda es necesario reducir el nivel de incertidumbre actual producto de las reformas. Por el contrario, no disminuir el gasto público repercutirá con una rebaja en las notas de las calificadoras de riesgo. Así, la inversión se reduciría aún más en Chile y el estancamiento de la economía sería aún mayor. En otras palabras, lo que Valdés propone es que “conviene más asumir el costo del estancamiento en el corto plazo, que una desaceleración en el largo plazo”.

Es difícil estar en los zapatos del ministro de Hacienda en estos momentos, pero debe admitirse que su realismo habla de su profesionalismo. Sería todo mucho más sencillo si la Nueva Mayoría también se contagiara con la misma responsabilidad. Realizar una reforma tributaria que a la vez se encuentra acompañada de reformas que generan incertidumbre no está favoreciendo al país. El problema es que estamos observando sólo una cara de la moneda. Es cierto que la reforma tributaria genera un incremento de ingresos de US$ 8.000 millones anuales. Sin embargo, lo que no vemos es que producto de la incertidumbre se ahuyentan US$ 12.000 millones. Esto hace que los ingresos crezcan a un menor ritmo mientras el gasto continúa creciendo y ampliando el déficit. La señal de alerta fiscal está encendida y el Valdés supo leerla. Esperemos que pueda contagiar su realismo al resto del equipo y evitar así un estancamiento aún mayor.

 

Iván Cachanosky, investigador FPP.

 

 

FOTO:PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO