La experiencia indica que cuando el Estado ingresa en actividades comerciales o productivas donde está presente el sector privado no agrega nada de valor a la competencia y, de hecho, la puede empeorar, porque agrega competencia desleal.
Publicado el 26.05.2016
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La Cuenta Pública del 21 de mayo es la instancia para que el gobierno indique qué ha hecho y qué hará en el siguiente período de un año. La cantidad de reformas que ha impulsado la actual administración ha generado objetivamente discusiones profundas sobre el modelo de sociedad que quieren unos y otros.

Esto, que podría ser bueno cuando un gobierno es elegido con las mayorías representativas adecuadas, resulta ser un problema cuando de verdad sólo el 40% de los que pudieron votar lo hicieron. Así, la actual administración ha impuesto reformas con algo así como el 25% de los votantes y ello coloca una luz de alerta a los cambios, ya que el 75% no participó y atribuir a esa “mayoría silenciosa” que comparte las reformas impuesta con el 25% es al menos peregrino.

A las ya cuestionadas y aprobadas reforma tributaria y educacional se agrega el proceso constituyente que, como es de esperar, también ha estado fuertemente cuestionado. Con todo este argumento uno podría esperar que no se desarrollen más reformas, sobre todo sabiendo que las aprobadas han generado un freno tremendo a la economía chilena.

Pero no… no es así. En el último 21 de mayo se agregó a toda la discusión una más y muy polémica, la creación de una AFP Estatal. Convengamos que el sistema de pensiones ya viene cuestionado de antes, pero en mi opinión esa crítica, que uno puede compartir, creo que no es del todo justa.

Tengo padres que están jubilados con este sistema y su pensión está probablemente en el límite inferior de los valores que se pagan, pero eso no es motivo para criticar el sistema sin reconocer algunas cosas que son un dato.

Primero, creo que el sistema de pensiones basado en la capitalización individual será un buen sistema cuando entregue jubilaciones a quienes han aportado a su ahorro desde que partieron su vida laboral, cosa que al menos hasta el 2027 (suponiendo el inicio de la vida laboral a los 18 años de edad) no sucederá.

Todos los pensionados de hoy no aportaron durante toda su vida laboral al sistema de capitalización individual, por lo tanto sus pensiones son más bajas que las que podremos observar después del 2027. Dicho esto, a mi juicio la creación de una AFP estatal no resuelve el problema.

La experiencia indica que cuando el Estado ingresa en actividades comerciales o productivas donde está presente el sector privado no agrega nada de valor a la competencia y, de hecho, la puede empeorar, porque agrega competencia desleal.

Lo anterior es el caso de Banco Estado, el cual cobra tasas de interés no muy distintas a la banca privada y por lo tanto nada aporta para bajar ese costo a los clientes.

El otro ejemplo es TVN, porque su existencia no garantiza una mejor televisión, ya que es del Estado pero compite con los criterios del sector privado. Peor aún, también en los días previos al discurso del 21 de mayo se hizo otro anuncio: aportar 70 millones de dólares para capitalizar el canal estatal. Digámoslo… competencia desleal.

TVN viene arrojando pérdidas enormes en los últimos años y el Estado, sin ninguna conciencia de las prioridades sociales de los más vulnerables, aporta esa millonada de dinero sin tener ninguna discusión pública de cómo se gastará ese aporte, si será en gasto corriente o para absorber las pérdidas en que ha incurrido los últimos años. En resumen, una burla para los más necesitados.

En fin, la AFP estatal no es la solución para las bajas pensiones como tampoco lo es el aporte de millones de dólares al canal estatal, ya que tampoco tendremos mejor televisión.

 

William Díaz R., economista y director ejecutivo Experior Consultores.

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO