La promulgación de esta ley no obsta a que el debate sobre el aborto seguirá estando abierto en nuestro país. Tanto en lo procedimental y respecto de sus implicancias prácticas, jurídicas o sanitarias, como en la discusión de fondo sobre la vida humana. 
Publicado el 23.08.2017
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Este lunes el Tribunal Constitucional terminó por dar el visto bueno al proyecto de ley que legaliza el aborto en Chile. El fallo debe ser uno de los más importantes de los últimos años y el contenido de la resolución se conocerá durante los próximos días.

Sin duda, fue un día triste para todos aquellos que llevamos años trabajando por promover una cultura de la vida en nuestro país. Sin embargo, la discusión no se encuentra cerrada y supone una nueva etapa de cara al futuro.

En primer lugar, respetar la institucionalidad supone acatar el fallo que el Tribunal Constitucional dictó anteayer, distante de aquellas voces que cuestionan la legitimidad cuando sus resoluciones no se ajustan a sus posturas o intereses. Sin embargo, será especialmente interesante conocer la fundamentación que utilizaron los jueces para fallar contra el tenor expreso de nuestra Constitución que protege el derecho a la vida de todas las personas y señala que la “ley protege la vida del que está por nacer”. De igual manera, interesa saber por qué contradice otro fallo del propio tribunal que reconoce la existencia humana desde el momento de la concepción.

En segundo lugar, la promulgación de esta ley no obsta a que el debate sobre el aborto seguirá estando abierto en nuestro país. Tanto en lo procedimental y respecto de sus implicancias prácticas, jurídicas o sanitarias, como en la discusión de fondo sobre la vida humana. 

En 1973 la sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos conocida como Roe vs. Wade permitió el aborto en los cincuenta estados de la unión. Sin embargo, a lo largo de más de medio siglo el aborto sigue siendo uno de los principales temas de discusión en ese país, al punto de que ningún candidato presidencial puede dejar de pronunciarse sobre la materia. Más aún, el respaldo popular al aborto ha disminuido sistemáticamente en el último tiempo y, desde hace unos años, la mayoría se declara a favor de la vida del que está por nacer y rechaza el aborto.

Por eso, en tercer lugar, cabe destacar el inicio de una nueva etapa en la discusión. Ésta requerirá nuevamente la voz firme de los partidarios de la vida, el apoyo decidido a las madres con embarazos complejos y la promoción de una sociedad de oportunidades, que permita que cada chileno pueda nacer y desarrollar una vida digna; el trabajo para derogar una ley injusta y el progreso de un Chile que reciba con los brazos abiertos a todos. Asimismo, será necesario enfrentar a quienes desde ya promoverán el aborto libre. A eso nos comprometemos.

 

Julio Isamit, coordinador político Republicanos

 

 

FOTO: LEONARDO RUBILAR/AGENCIAUNO

 

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