La discusión sobre las causas y formas de salida de este estancamiento económico son muy relevantes. Tal es el efecto del menor crecimiento, que si la economía chilena hubiese andado a velocidad crucero durante los últimos tres años, el PIB de 2016 habría sido 19.000 millones de dólares mayor a lo que fue. Imaginemos lo que se puede lograr con esa cantidad de dinero.
Publicado el 02.04.2017
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Se acabó el uso de metáforas estacionales. Ya no se puede hablar de vientos primaverales, brotes verdes, ni frío invierno. Lo cierto es que entre la huelga de La Escondida y los efectos de los incendios forestales, que llevaron a que la producción industrial a cayera más de 7% en febrero, el país se aproxima a un nuevo mes de crecimiento negativo. Por tanto, los títulos climático-económicos serán reemplazados por un fantasma que cada cierto tiempo acecha: la temida recesión técnica.

Los motivos son varios, una mezcolanza de causas internas, causas externas, reformas, precio del cobre y otros factores. Estos elementos ya han sido foco de polémicos análisis estas últimas semanas, en una discusión que incluye al actual ministro de Hacienda, a un ex ministro del ramo, al ex presidente del Banco Central y a otros connotados economistas. Seguir metiendo cuchara en esta discusión sería poner a prueba la paciencia del lector.

La discusión sobre las causas y formas de salida de este estancamiento son muy relevantes. Tal es el efecto del menor crecimiento, que si la economía chilena hubiese andado a velocidad crucero durante los últimos tres años, el PIB de 2016 habría sido 19.000 millones de dólares mayor a lo que fue. Imaginemos lo que se puede lograr con esa cantidad de dinero.

19.000 millones de dólares alcanzan para cubrir lo gastado por el Transantiago en sus primeros diez años de vida, lo cual no solo incluye los subsidios entregados al sistema capitalino, sino también el subsidio espejo en regiones.

19.000 millones de dólares alcanzan para cubrir el costo anual de la gratuidad universal de la educación superior no solo una, sino que más de cinco veces, de acuerdo al documento “Reforma a la Educación Superior: Financiamiento Actual y Proyecciones”, elaborado por la Dipres. Obviamente, el Gobierno no sería dueño de todo ese monto, pero  si recaudara uno de cada cinco pesos extra, se cumpliría con la promesa de gratuidad universal.

19.000 millones de dólares equivalen a más de dos veces la recaudación proyectada inicialmente por la reforma tributaria.

19.000 millones de dólares alcanzarían para pagar una pensión básica solidaria mensual durante 20 años a quinientos mil chilenos.

19.000 millones de dólares permitirían hacer diecisiete mil millones de viajes en hora punta en el Metro, cuyo costo tarifario es $740, por si algunas autoridades aún no lo recuerdan.

19.000 millones de dólares alcanzarían para que 8.550.000 personas acompañaran a La Roja a Rusia durante la Copa Confederaciones 2017. Esto incluye la entrada a un partido, el vuelo a Rusia, el alojamiento, el transporte entre las ciudades y el consumo de un kebab diario. Claramente no cabrían tantas personas en el estadio, pero el resto podría alentar desde afuera.

Todos estos cálculos, por burdos que parezcan, sirven para tomarle peso a la magnitud del bajo crecimiento del país. Si todos ponemos de nuestra parte, podemos aprovechar el viento favorable del mayor crecimiento mundial, y así, puede ser que la economía chilena vuelva a su velocidad crucero y puedan cumplirse algunos de estos sueños. Para abaratar los costos podríamos cambiar los aviones por buses y todos los chilenos nos vamos el 2018 a Rusia en Transantiago a apoyar a nuestra Selección.

 

Andrés Osorio, economista E-Consult

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO