Medidas como la de ofrecer una recompensa pueden ser efectivas y, tratándose de salvar una vida, parece justificado agotar toda posibilidad. Sin embargo, no hay que perder de vista que el refuerzo positivo también puede generar externalidades negativas, lo que en casos como éste podría llevar, eventualmente, al aumento de los delitos de secuestro para hacer efectivo el pago de una recompensa. De esto hay precedentes.
Publicado el 11.02.2018
Comparte:

Todo Chile se conmovió con la lamentable noticia de la desaparición de la pequeña Emmelyn, que afortunadamente fue encontrada anteayer en buenas condiciones de salud después de una semana. El caso parece bastante extraño, incluyendo búsquedas de tesoros y brujerías alentadas por un sujeto con antecedentes previos de abusos sexuales. Más aun, con la idea de ayudar a la localización de la menor, Leonardo Farkas anunció que entregaría $10 millones a quien diera con su paradero. Una acción de refuerzo positivo para lograr una conducta esperada.

Medidas como la de ofrecer una recompensa pueden ser efectivas y, tratándose de salvar una vida, parece justificado agotar toda posibilidad. Sin embargo, no hay que perder de vista que el refuerzo positivo también puede generar externalidades negativas, lo que en casos como éste podría llevar, eventualmente, al aumento de los delitos de secuestro para hacer efectivo el pago de una recompensa. De esto hay precedentes.

En 1990 se supo que la esclavitud seguía estando activa en algunos lugares de África, mayoritariamente en Sudán, donde grupos organizados secuestraban niños de sus casas y los transportaban largas distancias para venderlos como esclavos. Un grupo de personas bienintencionadas de Estados Unidos creó una fundación dedicada a recaudar fondos para el rescate de esos niños, esto es, pagar por ellos para librarlos de la esclavitud. ¿Resultó? Sin duda, ya que muchas personas hoy están libres gracias a eso. Pero al mismo tiempo hay fuerte evidencia de que su liberación hizo que el negocio se hiciera más lucrativo y, por ende, más extendido, ya que los altos precios ofrecidos por esta fundación norteamericana gatillaron un aumento de la “demanda” por estos niños. El error fue fijarse únicamente en un incentivo (liberar personas capturadas), pero ignorar otro (capturar más niños).

Otro caso conocido ocurrió en un pueblo de Abruzzo, en Italia, donde tenían un problema por la gran cantidad de víboras. Para solucionarlo, se decidió pagar por las víboras muertas, lo que rápidamente produjo un aumento en el número de serpientes, ya que la gente comenzó a criarlas en sus subterráneos. Nuevamente, el error estuvo en qué cosa recompensar.

Junto con el incentivo de premiar buenas conductas, está el de castigar las malas. Algunas medidas en este ámbito que han probado ser exitosas es la imposición de castigos para generar la modificación de conducta deseada, por ejemplo, el rápido cambio de cultura y comportamiento de los conductores al introducirse la ley de tolerancia cero al alcohol. Otro caso es el consumo de cigarro en lugares públicos, que ha bajado drásticamente.

Al mismo tiempo, sin embargo, debemos tener presente que los comportamientos de las personas no son lineales, sino que cambian según el entorno, los incentivos y las penalizaciones de cada circunstancia. Un cambio bienintencionado, pero que equivoque el enfoque de los incentivos, puede traer consecuencias que empeoren el problema, en lugar de resolverlo.

 

Felipe Magofke, consultor de Innovación y Emprendimiento

@fmagofke

 

 

FOTO: FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO