El 24 de Enero de 1976, el diario militar de la URSS, Krásnaya Zvezdá, publicó un artículo titulado con el nombre con el que, impensadamente, Margaret Thatcher sería recordada para siempre.
Publicado el 26.01.2015
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Esta semana se cumplirán 39 años desde que la ex Primer Ministro británica, Margaret Thatcher, fuera apodada como la “Damdarinkabarrueto-117a de hierro”. El 24 de Enero de 1976, el diario militar de la URSS, Krásnaya Zvezdá (Estrella Roja), publicó un artículo titulado con el nombre con el que, impensadamente, sería recordada para siempre.

Probablemente dicho apelativo trascendió porque refleja a la perfección su actitud ante las dificultades de cada ámbito de su vida pública.

Ascenso en el Partido Conservador

En primer lugar, refleja su ascenso en el Partido Conservador en una época en que la política era una actividad dominada exclusivamente por los hombres. No era bien visto que una mujer (más aún, una madre) se dedicara a estos asuntos.

Margaret Roberts –su verdadero nombre- perdió sus dos primeras elecciones parlamentarias, pero fue ganando fama paulatinamente como líder juvenil. Su primer triunfo lo obtuvo recién en 1959.

Luego, entre 1970 y 1974, Thatcher fue ministra de Educación en el gobierno de Edward Heath. Debió hacer frente a una alborotada oposición estudiantil y a la exclusión de su propio gabinete de gobierno, por discrepar con la actuación intervencionista de este último.

Aun así, tras la derrota de los Conservadores en la Elección General de 1974, se convirtió en Presidente del Partido, logrando ser la primera mujer en encabezar la oposición en la Cámara de los Comunes.

Líder de la oposición

También el apodo proyecta el rol que tuvo como líder de la oposición. Su actuación en la Cámara forzó al gobierno laborista a llamar a Elección General en 1979 tras el “Invierno del Descontento”, como fue denominada la gran movilización nacional de los sindicatos.

Thatcher no desperdició aquella ocasión, convirtiéndose, de esta manera, en la primera mujer en ser Primer Ministro del Reino Unido.

Tal como lo reconoció David Cameron en su discurso tributo a Mrs T. en el Parlamento: “At a time when it was difficult for a woman to become a member of parliament, almost inconceivable that one could lead the Conservative party and, by her own reckoning, virtually impossible that a woman could become prime minister – she did all three.” (“En un tiempo en que era difícil para una mujer convertirse en miembro del Parlamento, incluso inconcebible de que una pudiera liderar el Partido Conservador y, según sus propios cálculos, virtualmente imposible que una mujer pudiera ser primer ministro – ella lo hizo tres veces”).

La Primer Ministro

El triunfo en las Elecciones estuvo lejos de terminar con los problemas. Pero fue durante esos años en que la dama de hierro fue conocida por la dureza de su carácter. En sus tres mandatos debió enfrentar verdaderos líos. Heredó altos niveles de inflación y desempleo, que logró revertir después de varios años mediante la liberalización económica y un exitoso plan llamado “Capitalismo popular”. Entremedio, afrontó la explosión de la Guerra de las Islas Falkland; los ataques del IRA (donde su propia vida corrió peligro); la disputa contra la movilización nacional de sindicatos, e incluso la resistencia que le opuso el sector izquierdista de su propio partido, donde nunca fue aceptada por sus ideas liberales.

Guerra Fría

En cuarto lugar, el calificativo como líder mundial durante la Guerra Fría. Thatcher no fue indiferente a la situación de los países de Europa del Este. Su invitación y acercamiento a Gobarchov fue clave para permear la barrera política de la URSS y para las paulatinas reformas de apertura del bloque.

Política de convicción

Por último, el sobrenombre hace honor a su posición. La misma Thatcher admitió: “I am not a consensus politician, but a conviction politician.” (“no soy una política de consenso, sino de convicción”). La Baronesa se destacó no sólo por haber desarrollado reformas liberales en el Reino Unido, sino también por mantener un invariable discurso libertario en el tiempo, posible de constatar en innumerables discursos públicos, entrevistas y conferencias.

Incluso hoy no es común encontrar políticos que aboguen por limitar su propio poder sobre los gobernados. El carácter y las convicciones fueron dos elementos que hicieron de la dama de hierro una figura excepcional en la historia política del siglo XX.

 

FOTO: Wikimedia