Mistral Gran Nobel, Espíritu de Los Andes y Pisco Mulet son las etiquetas.
Publicado el 19.10.2017
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En el siglo XVI llegan las vides junto a los españoles y se inicia la producción de aguardiente. Chile y Perú se disputan la paternidad del destilado. Lo cierto es que ambos países realizan un aguardiente a partir de mostos de uva. Se diferencia de la grapa, porque no trabajan generalmente los orujos, y del brandy español, porque históricamente envejecen en barricas de madera inerte. Los piscos chilenos con mucha guarda e intervención de madera se pueden beber como brandies. Es el caso de Mistral Gran Nobel, reciente ganador del capítulo chileno que realizó el Concours Mondial de Bruxelles, que puso a prueba a los piscos nacionales -frente a un jurado internacional- y a competir con destilados de todo el orbe. Este pisco pertenece a la línea de los extra añejados, presenta un mix de Pedro Jiménez y Moscatel de Alejandría. El Moscatel está en mayor proporción, se siente más su perfil aromático que cambia año a año, mostrando sutiles modificaciones en los aromas. El añejamiento da color y notas especiadas y de dátiles. También se huele cáscara confitada de naranja. Notas de avellana y nueces pecanas. Alcohol muy dócil, baja sensación alcohólica, un producto descansado con un alcohol suave y elegante de principio a fin. Ideal como bajativo, en las rocas o frío.

Otro camino es el que proponen los piscos traslúcidos de alta gama, que buscan abrirse camino sobre todo en coctelería de alta alcurnia, como son las etiquetas Kappa, Lapostolle, Waqar, Gobernador y Mal Paso. En este código, un nuevo actor es Espíritu de Los Andes, elaborado a partir de uvas de la variedad Moscatel con los perfiles aromáticos del Moscatel rosado y de Alejandría. En aromas recuerda fruta asoleada, en su máxima expresión de madurez y, si bien es algo tímido y menos expresivo en su paleta aromática al paladar, se desenvuelve con un alcohol elegante, redondo y aterciopelado, con buena presencia. Ideal para involucrarlo en coctelería con mixers (como una buena agua tónica).

Por otro lado, las familias como los Bou y los Mulet se sentaron en la zona pisquera y llevan un saber-hacer entre alambiques y campos que es centenario. Los Mulet, desde San Félix, valle del Huasco, son los reconocidos productores del famoso Horcón Quemado y los creadores del reciente Pisco Mulet. Realizan partidas más limitadas de un delicioso pisco artesanal, ese que resume su realización a escala humana en cada sorbo. Se produce con una variedad de moscateles. Por lo mismo es pródigo en aromas de fruta blanca, algunas notas tropicales y flores de cítricos. En la boca se expresa con elegancia y un alcohol suave con un nogado y sutil retrogusto que lo hace idóneo como bajativo o para involucrarlo en alguna armonía con un postre.