Esta serie no desdeña en algunos momentos de ofrecernos con crudeza y frialdad los profundos cambios de la sociedad de principios del siglo XX.
Publicado el 29.04.2016
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A penas supe de su estreno atiné solo a fijarme en las escenas presentadas en el tráiler. Recuerdo que dichas imágenes me evocaron una extraña e hipnótica fascinación, en tanto sonidos, colores y fotografías. Fue tan así, a modo de knockout, que no pude saber en ese momento el nombre de la serie. Tiempo después supe que se trataba de The Knick, a cuyo haber le han precedido a la actualidad dos interesantísimas temporadas. Creada y escrita por Jack Amiel y Michael Begler, además de contar con la meticulosa dirección de Steven Soderbergh (Traffic, Ocean’ s Eleven o Erin Brockovich) y la curatoría musical a cargo de Cliff Martínez, la serie nos traslada a las luces y sombras de la modernidad norteamericana de principios del siglo XX, adentrándonos en el célebre hospital Knickerbocker de Nueva York.

Desprovista de cualquier atisbo de complacencia y lugares comunes, The Knick no desdeña en algunos momentos de ofrecernos con crudeza y frialdad los profundos cambios de una sociedad que se abría ante la llegada de inmigrantes, el racismo, la pseudociencia, la represión sexual, el abuso empresarial, el machismo o el dogmático, y muchas veces intransigente, pensamiento religioso. Para esta serie, su credibilidad reside justamente en mostrar de golpe los fragmentos de un periodo histórico, que cargado de relatos de progreso pareciese estar mucho más fragmentado y esquizofrénico de lo que nos habían contado.

A todas luces, el protagonista principal del relato a lo largo de las dos temporadas es el doctor John Thackery (Clive Owen), encarnando a ese genio audaz, capaz de desafiar las hipótesis convencionales siendo al mismo tiempo un adicto a la cocaína (un guiño al entrañable Gregory House). Lo acompañan en su peregrinaje el médico afroamericano Algernon Edwards (André Holland), el aprendiz de doctor Bertie Chickering (Michael Angarano), un duro y racista doctor Everett Gallinger (Eric Johnson), la tormentosa y joven enfermera Lucy Elkins (Eve Hewson), el rústico chofer irlandés Tom Cleary (Chris Sullivan), una abortista clandestina como la hermana Harriet (Cara Seymour), el escrupuloso administrador del hospital Herman Barrow (Jeremy Bobb) y la socialité de la high class neoyorquina Cornelia Robertson (Juliet Rylance); quienes no desentonan en ofrecernos con generosidad la supervivencia, la infelicidad, la muerte y la rareza que conlleva la experiencia del vivir. Aunque para el día de hoy no existe con certeza la confirmación de una tercera temporada, ya se avizoran temáticas a seguir en una siguiente entrega tales como el surgimiento del psicoanálisis o el auge del movimiento eugenésico.

Ver The Knick es adentrarnos hacia una oscuridad. Una oscuridad que no es extraña; una oscuridad que sale de los personajes y que se funde con transfusiones de sangre, tónicos, prostitutas, hipocresías, policías corruptos, tráfico de cadáveres, charlatanería y delantales blancos. Porque al final, la medicina aquí, es solo un pretexto.

 

Felipe Martínez Fernández, historiador.

The Knick

Temporadas: 2
Capítulos: 20
Creadores: Jack Amiel y Michael Begler
Dónde verla: Cinemax
Calificación en IMDb: 8,6
Trailer: