La serie cuenta la misma historia del libro: El gobierno de Estados Unidos se ha convertido en un totalitarismo que transformó el poder en un colosal mecanismo de control y dominación basado en la religión. Narrado desde el punto de vista de una de las víctimas, se trata de una distopía con tintes fatalistas que muestra un futuro en el que la capacidad para concebir se ha convertido en el elemento que sostiene un tipo de tiranía muy semejante al tradicional puritarismo norteamericano.
Publicado el 15.06.2017
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Aunque aún es mucho menos conocida que Netflix, la cadena Hulu comienza a recibir el reconocimiento de la crítica y el público mundial gracias a sus productos originales. Con el mismo modelo de servicio streaming de su competidor más cercano, HULU apuesta por un tipo de servicio enfocado en una amplia biblioteca cinematográfica pero sobre todo, un enfoque fresco y novedoso de la Ciencia Ficción. Su más reciente apuesta, “The Handmaid’s tale” basada en la obra homónima de la escritora Margaret Atwood, demuestra que la cadena está dispuesta a crear un tipo de lenguaje novedoso sobre lo que a las series online se refiere. Y lo logra con creces.

La serie cuenta la misma historia del libro: El gobierno de Estados Unidos se ha convertido en un totalitarismo que transformó el poder en un colosal mecanismo de control y dominación basado en la religión. Narrado desde el punto de vista de una de las víctimas, se trata de una distopía con tintes fatalistas que muestra un futuro en el que la capacidad para concebir se ha convertido en el elemento que sostiene un tipo de tiranía muy semejante al tradicional puritarismo norteamericano.

No se trata únicamente de un escenario de violencia cultural, sino la transformación del Estado — y sus atributos — en una visión supremacista que aniquila la personalidad y convierte a los ciudadanos en esclavos de un sistema primitivo y eficaz. En especial a las mujeres: en el Universo de Atwood, la fertilidad se ha convertido en un atributo del poder: la fertilidad es la justificación para un tipo de esclavitud muy específica que la historia analiza desde lo doméstico, lo cotidiano y una surreal percepción de lo íntimo. La tiranía completa se sostiene sobre el objetivo de la procreación y sus implicaciones, lo que construye un férreo tejido de represión y violencia alrededor de una sociedad basada en la destrucción de la voluntad.

Las mujeres de la historia han perdido todos sus derechos legales, culturales y sociales y finalmente, son asumidas como elementos asociados a un colosal instrumento de autoridad religiosa. Con la Biblia convertida en la única ley admisible, la sociedad imaginada por la escritora se convierte en un gigantesco mecanismo que destroza cualquier percepción sobre la libertad y la independencia del pensamiento. La fe es un arma precisa y justificación de todo tipo de horrores, que la serie describe desde una frialdad aterradora y ciega: Mujeres castigadas y ejecutadas por hablar del mundo anterior al Gobierno de Dios. Mujeres mutiladas por disfrutar del placer sexual. Mujeres que pierden el control de sus cuerpos y mentes en beneficio de una percepción del “bien común” transformada en una cárcel moral. Más allá de cualquier interpretación sencilla, la historia “The Handmaid’s Tale” es una metáfora sobre los terrores escondidos bajo la normalidad y lo que en apariencia aceptamos, en consonancia — y para beneficio — de una idea mucho más grande de lo que consideramos personal.

En la República de Gilead, las mujeres se han convertido en meros objetos decorativos y lo que es aún peor, en entes deshumanizados destinados a un sólo objetivo biológico, que aniquila la personalidad y además las transforma en entidades sin voz ni voto. Eso a pesar de la insistencia del poder por dotar a la esclavitud femenina de cierto significado: la responsabilidad de las mujeres cautivas parece ser sólo la de mantener viva la raza humana sino la del futuro inmediato, devastado luego de una crisis de fertilidad a nivel mundial. Apocalíptica y provocadora, la serie no se limita a analizar la idea del dominio, la violencia y el control sino que además, le brinda un espeluznante realismo que resulta pragmático y dolorosamente real.

Claro está, el tema central serie es la perversa noción del poder convertido en herramienta de manipulación de masas pero también, hay una precisa reflexión sobre la represión, la crueldad y el miedo como una manifestación de la naturaleza humana. Se trata de un recorrido crudo por la posibilidad del completo dominio de lo racional, la despersonalización del individuo en favor del estado y lo que resulta más inquietante, una percepción clara sobre la posibilidad que el poder sea capaz de devora y consumir la individualidad hasta destruirla.

No se trata de un tema novedoso: hace casi cuarenta años, Orwell meditó sobre la devastación de la personalidad y la alegoría del Gran Observador en “1984” en la que es quizás, la distopía más famosa de todas y también, una de las más duras. No obstante, en “The Handmaid’s Tale” el horror de la sujeción al poder tiene una clara raíz emocional y sensorial. Mientras que la en la novela de Orwell la información, la historia y la propaganda reconstruyen el paisaje de la realidad, en el show se trata de una mirada a un horror vívido basado en la manipulación moral. Y es entonces, cuando la historia de esta Teocracia convertida en una especie de infierno de la identidad — la muerte de la capacidad para el pensamiento libre y sobre todo, la posibilidad de la libertad individual — alcanza su punto más álgido, electrizante y realista.

“The Handmaid’s Tale” es más que un distopía, un presagio inquietante sobre un futuro posible. La serie se esfuerza por dotar de un realismo helado y crudo el escenario que imagina para la caída de la sociedad y la cultura que hemos conocido: la democracia liberal de EEUU vencida por una violenta caída en el desastre, un abismo industrial y biológico que devoró cualquier percepción sobre el progreso intelectual. Para la República teocrática que tomó el lugar de las instituciones del estado, los productores crearon una concepción basada en los fundamentos del puritanismo del siglo XVII, mucho más cercanos y patentes de lo que jamás nadie supuso. En la rápida transformación social y política que el libro describe — y que la serie plasma en un magnífico arco argumental — el miedo es el principal protagonista y lo es por su capacidad para aplastar la voluntad de la masa y transformarla en una mirada perturbadora sobre la aceptación del poder como núcleo emotivo.

El principal acierto de “The Handmaid’s Tale” es su capacidad como ficción especulativa de abandonar el discurso de la abstracción alegórica: toda la serie tiene un claro aire cotidiano, detallado y minúsculo que la hace profundamente aterradora. En “The handmaid’s Tale” hay mucho de esa necesidad de desglosar la realidad como primera vanguardia de una evidencia más dura y arrolladora de la realidad. La obra es un prodigio de buen gusto, escrita con un pulso narrativo firme pero sobre todo, la mirada puesta en la profundidad de los pequeños detalles. Para la escritora no hay nada sencillo. O mejor dicho, la complejidad de lo simple guarda un tipo de belleza que intenta expresar a través de una perspectiva literaria repleta de silencios y sensibilidad.

Aglaia Berlutti es fotógrafa y escritora venezolana. 

“The Handmaid’s tale”

Temporadas: 1
Capítulos: 11
Creador: Bruce Miller
Dónde verla: Hulu
Calificación en IMDb: 8,7