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Teletón 2016: la solidaridad de los chilenos y la nueva forma de hacer TV en la era digital

Publicado el 07.12.2016
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Cuando el reloj marcaba las 00:40 de la madrugada del domingo, finalmente el cómputo que leía Don Francisco, rodeado de rostros de TV que se le pegaban como lapa (como siempre), daba cuenta de que finalmente se pudo cumplir la meta en esta vigésima octava versión de la Teletón. Superamos los $32 mil millones de pesos, nos podíamos sentir orgullosos. Sí porque, queridos amigos, se puede criticar a los rostros y sus ganas de tener pantalla, o a las empresas por usar la jornada solidaria para limpiar su imagen, pero no podemos negar que la Teletón nos une, y tal como decía la frase eslogan de este año, es sin duda el gran abrazo de Chile.

La ciudadanía, la gente, esa misma que por solidaridad o simple miedo ante la posibilidad de algún día necesitar de atención en alguno de los centros que Teletón tiene repartidos en Chile, se levanta de su cómodo sofá y va al banco. Así como también, realizan acciones en forma sistemática para reunir fondos antes y durante la jornada, celebran bingos, venden completos o papas fritas en la sede comunal. Ellos son los verdaderos rostros de la solidaridad de los chilenos, más allá de los Luksic o los Nazar.

Dicho esto, paso a analizar estas 27 horas llenas de contenido, historias, polémicas y, por qué no, amor. Aunque para mí la gran novedad de este año es que fuimos testigos de un programa televisivo que se renovó, pues apostó por hacer la nueva TV. Una donde las redes sociales toman protagonismo, dando pie para que los usuarios desarrollen contenidos a partir de lo que pasa en el set de televisión y los llamados medios tradicionales se cuelguen abiertamente de lo producido por esta vía.

Es tanto así que en el análisis post evento que realiza religiosamente Don Francisco, destacó que el hashtag #teleton2016 fue trending topic mundial, que hubo más de 4 mil millones de impresiones en contenido compartido y más de 500 mil personas descargaron la aplicación oficial del evento. “La mitad del mundo supo que aquí hubo una Teletón”, sentenció.

Por primera vez se habló de Teletón Digital y las áreas digitales de los distintos canales se unieron para trabajar por la causa, permitiendo que en paralelo a la transmisión oficial de televisión y radio se efectuarán actividades por y para los usuarios de internet, aquellos que interactúan desde el computador, celular o tablet con las redes sociales, comparten vivencias, hacen memes y se conectan a Facebook Live.

Esos mismos cibernautas que hacen protagonistas a quienes en condiciones normales no lo habrían sido, como los intérpretes de lenguaje de señas, quienes fueron furor por sus interpretaciones de canciones como “La Macarena” y “La Parabólica”. Pero que también ponen en el tapete temas como la necesidad de tener inclusión real y efectiva, por ejemplo, teniendo personal de atención al cliente que sepa lenguaje de señas. ¡Eso sí sería inclusión!, afirmaban en sus tuits.

La terminología y secciones del programa de TV cambiaron a causa de esta “digitalización” de la Teletón, por ejemplo, ya no se habla de “Niño Símbolo”, sino de “Niño Embajador”. Así como los rostros que cumplen el rol de secundar a Don Francisco en la animación pasaron a llamarse “Rostros embajadores“ y el antiguo rol de “Telefonistas” ahora  lo hacen “Teletonistas”, como parte de la “Mesa Digital”. En definitiva, todo suma para pensar que en los próximos años esta gran jornada se verá marcada por lo que ya es tendencia mundial. El desarrollo del contenido partirá desde lo digital para pasar a los medios tradicionales. Donde el usuario es el protagonista, ese mismo que critica a los Luksic, discute si los llamados rostros de TV reciben pagos por participar en las 27 horas o no, pero que al final del día son quienes se meten la mano al bolsillo y donan a esta gran causa.

El otro año ya nadie se acordará de la falla de sonido cuando hablaba Don Francis (no me quiero imaginar el reto en comerciales) o del desaprovechamiento de ese momento mágico entre Jorge González y Don Francis. Pero no hay que llorar sobre la leche derramada, ya fue. Y lo bonito y lo importante como decía alguien por ahí, es que Chile le cumplió a los niños de la Teletón. Eso es lo único que importa. ¡Viva Chile, mierda!

 

Vasco Moulian, académico UDD.