Este miércoles 26 de octubre, en el Templo Mayor del Campus Oriente de la Universidad Católica, tuvo lugar la quinta versión de este tradicional concierto de música sacra, tematizado en torno a la piedad y al perdón cristiano. Roberto Aravena, Vicente Larroulet, Alan García y Manuel Segura fueron los autores de las partituras. Así, y bajo la dirección de Aliocha Solovera, William Child, Cristian Gonzalez y Cecilia Bralic, participaron un ensamble mixto de vientos y cuerdas (con arreglos de Emilio Adasme y Álvaro Bravo); el "Colectivo Semillero" (conjunto latinoamericano); un grupo de coro y la Orquesta de Estudiantes del Instituto de Música. La muestra también incluyó la lectura de poemas religiosos; y la interpretación de cantos y ritos propios de la tradición católica romana.
Publicado el 27.10.2016
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“[O]ur definitions of the divine are, not logically but tautolologically, at one with the attribute of creativity”

George Steiner, en Grammars of Creation.

Dos largas telas color rojo y celeste se proyectan desde las manos de la figura de Cristo que corona el ábside. La concurrencia se levanta, el arreglo de Adasme acompaña el ingreso de la procesión de los sacerdotes que saludan al Altar portando incienso. Intercalando la muestra de música, se leen poemas a un micrófono (sin cuidar mucho la locución, el tema o la calidad de éstos). Al cierre los religiosos hacen un canto franciscano del siglo XVII que fue recuperado por Marcel Pérès: “Tantum Ergo”, las dos últimas estrofas del himno eucarístico Pange lingua de santo Tomás de Aquino. Prosiguen la bendición, oración y letanías cantadas, como hacían los rapsodas de sus poemas. La procesión se retira acompañada del arreglo de Adasme.

Soli Deo gloria se traduce como “sólo a Dios gloria”. En muchas piezas de Bach y de Händel encontramos su sigla, “SDG”, para significar que era una obra producida para alabar a Dios. La música sacra representa una parte valiosa del patrimonio mundial del corpus docto, sus temas proyectan significados más allá de la religión y recorren diversas aristas de la experiencia humana. Bajo la seña de la misericordia, esta muestra articula obras que la aluden de distintos ángulos.

“Para entregar la última hoja de árbol”, composición de Roberto Aravena, es una pasión contemplativa que evoca un pasaje de Jesús en Getsemaní (Lucas 22:43-45). Abordando el fragmento justo después de que dijese “Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42) y finalizando tras el encuentro con el ángel del cielo, enviado a fortalecerle por la misericordia de su Padre. Estéticamente es el ruego de un hombre que, aceptando su destino, pide la fuerza para afrontarlo y encuentra su valor. Una pieza polifónica para coro mixto y órgano que expande la paleta armónica de su tradición.

“En su hermano vivió”, composición de Vicente Larroulet, es un recitativo para mezzosoprano de la parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37). Recoge este examen de consciencia explayándose en la conmisceración del extranjero. El ensamble mixto traduce musicalmente, desde una armadura y tonalidad contemporánea, la acción y su carácter, así como hace Prokofiev en “Pedrito y el Lobo”, por ejemplo.

“Unificación”, composición de Alan García, es una pieza que está inspirada en la gesta de liberación del pueblo judío de Egipto (Éxodo 2:11-15:21). Atiborrada de los fuertes sonidos del ensamble latinoamericano, su tenor y su coro. Fuera de citar y evocar el desorden aguerrido de este amplio pasaje del Pentateuco ya sea por su composición o por su conducción, se hizo incomprensible.

“Volvemos en alturas”, partitura de Manuel Segura, es un concierto para orquesta completa y soprano. Desde el ascenso de Cristo a los cielos construye una pieza sobre la redención celestial. Evoca vuelos a las alturas de los pájaros y construye una progresión hacia un gran éxtasis de bienvenida al cielo, termina en un acorde suspendido y terrenal. Esta pieza tuvo considerables problemas en la conducción impidiendo escuchar la voz de la soprano.

Es importante recordar que estas composiciones son de estudiantes en proceso de formación y además pueden estar aún en desarrollo creativo: en el folleto del programa se pone entre comillas el “producto final” del proceso autoral, implicando que aún pueden progresar. También hay problemas de interpretación orquestal y vocal pero, considerando que los conjuntos de ejecutantes no son (aún) profesionales, este concierto alcanzó un buen nivel. Fuera de lo explicitado, merece decirse que muchas veces resulta complejo determinar qué logros musicales estaban fuera de su alcance (de las voces en cuanto a las obras, por su calidad de inéditas) y qué corresponde a problemas de conducción.

Esta muestra nace de la visión católica del mundo, por ello la envuelve en sus ritos. No obstante, de todas las expresiones artísticas que ha entregado la religión, es la música la que tiene un alcance más transversal. La voluntad creativa, que busca acercarse a lo superior, excede las fronteras de la doctrina desde la que se proyecta. Theodor Adorno reflexiona: “Su Idea [de la música] es el divino Nombre que le ha sido entregada forma, es rezo desmitologizado, librado de magia eficaz. Es el intento humano, malhadado como siempre, de nombrar el Nombre, no de comunicar significados” [traducido del inglés].