La próxima semana se entregarán por primera vez los Fake News Awards, galardón creado por Donald Trump para “premiar” a los que él considera “los medios más corruptos y tendenciosos”. Seguramente entre los nominados están CNN, ABC, CBS o The New York Times. Pero tras la publicación del polémico libro “Fire and Fury Inside the Trump White House”, un nuevo actor entró en escena. Se trata de “el canal gorila” y, en su incipiente historia, ficción y realidad se mezclan gracias a la incapacidad para distinguir entre la ironía de las redes sociales y el discurso político.
Publicado el 11.01.2018
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Hace pocos días fue lanzado “Fire and Fury Inside the Trump White House”, controvertido texto que narra en detalle los primeros meses de Donald Trump en la Casa Blanca. Los capítulos que dedican espacio a las rencillas que el Presidente de Estados Unidos mantiene con los medios de comunicación son varios, y su permanente lucha contra las noticias falsas o fake news aparecen como una verdadera cruzada. Es en esta guerra donde Trump invierte mucho tiempo, energía e imaginación; tanto así que ahora creó los Fake News Awards, galardón con el que busca destacar (y no precisamente de un modo halagador) a los que considera los medios más corruptos y deshonestos.

En una primera instancia el premio sería entregado este lunes, pero Trump pospuso el evento hasta el miércoles 17. ¿La razón? No quería que su galardón se viese opacado por los Golden Globes. Según escribió en Twitter “¡El interés y la importancia de estos premios es mucho mayor de lo que cualquiera podría haber anticipado!”.

Pero él seguramente no previó que esta modificación implicaría un cambio en los nominados. Gracias a “Fire and Fury…” -y especialmente debido a la creciente dificultad para distinguir las bromas de los medios sociales y el discurso político-, nuevos actores aparecieron gracias a supuestos extractos del texto publicados en las redes sociales.

En el libro, Michael Wolff muestra a Trump como un adicto consumidor de medios de comunicación que mantiene encendidas tres pantallas de televisión en el dormitorio. Ahí pasa parte de la mañana viendo matinales y a lo largo del día raramente se desconecta de las redes sociales. Twitter es su favorita y fue en ella donde el aparente pantallazo de “Fire and Fury” vio por primera vez la luz para luego invadir todas las plataformas:

“En su primera noche en la Casa Blanca, el presidente Trump se quejó de que la televisión de su dormitorio estaba rota, porque no incluía ‘el canal gorila’. Parecía que Trump estaba convencido de que ese canal de televisión existía, y que no mostraba otra cosa que 24 horas al día de contenido dedicado a los gorilas.

Para apaciguar a Trump, el personal de la Casa Blanca recopiló un buen número de documentales sobre gorilas y fabricó una especie de canal gorila, que se emitía en el dormitorio de Trump desde una torre de transmisiones construida precipitadamente en el Jardín Sur de la Casa Blanca. Pero tampoco consiguieron contentar a Trump con el canal que crearon, y que él encontró ‘aburrido’ porque ‘los gorilas no se pelean’.

El personal tuvo que editar los contenidos y dejar fuera las partes de los documentales en las que los gorilas no se estaban pegando, y finalmente el presidente pareció satisfecho. ‘Algunos días, puede pasarse 17 horas seguidas viendo el canal gorila’, me contó una fuente conocedora del caso. ‘Se arrodilla frente a la televisión, con la cara a 10 centímetros de la pantalla, y anima a los gorilas, en plan ‘la forma en la que has pegado a ese otro gorila ha estado bien’. Creo que piensa que los gorilas pueden escucharlo”.

Fueron tantos los llamados de los televidentes a Netflix preguntando por el citado canal, que incluso emitieron una declaración al respecto:

“Por favor, dejen de llamar a nuestro servicio al cliente para preguntar si tenemos El Canal Gorila”, señalaron.

La señal destinada a exhibir las aventuras y desventuras de los gorilas no existe ni nunca existió. “Fire and Fury…” arroja dudas sobre la salud mental y la capacidad intelectual del Presidente de Estados Unidos, pero nunca habla de primates ni simios. El extracto no forma parte del libro -que a estas alturas ha superado todos los records de ventas- y varios se percataron de la total ausencia de los gorilas luego de buscarlos en las 327 páginas, esperando quizás que éstos surgieran en medio de escenas como la evidente tristeza de Melania cuando su marido derrotó a Hillary o de la detallada explicación sobre las estrictas medidas impuestas por Trump respecto de la manipulación de sus objetos personales por temor a morir envenenado.

Lo que sí existió fue el primer gran meme del 2018, un creativo montaje donde las características propias de un personaje como Trump contribuyeron a que esta historia fuese rápidamente viralizada. Una mentira que aprovechó la actitud pasiva con que recibimos la información de las redes sociales para demostrar que con tan solo un click nos convertimos en los verdaderos protagonistas de “el canal gorila” y número fijo para los Fake News Awards.