Con “Una mujer fantástica” Chile logró nuevamente entrar a la carrera por los Oscar. Una prueba más de la consolidación que vive el cine y que la televisión puede aprovechar para aumentar sus alicaídos ingresos. ¿Cómo? Sumando fuerzas y viendo que, en un mercado cada vez más competitivo, la diversificación es clave.
Publicado el 25.01.2018
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El martes Marina, una mujer transexual que se enfrenta a la muerte repentina de su pareja, logró que Chile entrara a la carrera por los Oscar. La historia de su duelo, donde la familia de su ex le impedirá vivir en paz, llevó a “Una mujer fantástica” –de Sebastián Lelio- a ser nominada a mejor película extranjera. Así, el último fenómeno del cine chileno vino a confirmar la consolidación que vive esta industria, un boom que la televisión puede aprovechar para diversificar su fuente de ingresos y seguir reinventándose tras una persistente baja en la inversión publicitaria (2016-15: -5,0%; 2015-2014: -1,6%; 2014-2013: -10,5%. Fuente: ACHAP).

Todo parte por dejar de considerar a los canales locales como empresas que sólo producen programas, series, noticias, etc. para la pantalla abierta, y convertirlos en desarrolladores de contenido multiplataforma. Los productos que surgen de esta nueva industria se conciben desde el primer momento para tener vida en internet, redes sociales y en el mundo de los smartphones y, dependiendo de sus características, a través de presentaciones en vivo, por ejemplo. Incluso hay algunos que nunca serán emitidos por la TV y que son desarrollados para un mundo donde la señal abierta dejó atrás sus años dorados.

En este escenario, el cine representa una oportunidad que no se puede dejar pasar. Sus cifras lo avalan. Según la Cámara de Exhibidores Multisalas de Chile A.G. (CAEM), el año 2007 se vendieron cerca de 11 millones de tickets. En 2016 esta cifra llegó a 28 millones. En términos de facturación, en el mismo período de tiempo se pasó de 58 millones de dólares a 139, y el número de salas aumentó de 290 a 394.

¿Por qué el cine logra estos resultados? La respuesta podríamos encontrarla en la “experiencia”. El cine es un ritual, un viaje. Asistir a una sala implica un quiebre en la rutina, entrar en un espacio que nos lleva por un par de horas a otra dimensión, sin interrupciones, en una sala oscura, en medio de un grupo de desconocidos insertos en un ambiente de abstracción. La TV es parte de la rutina, una pantalla pequeña clavada en la cotidianeidad y rodeada por los ruidos, el celular y los olores del día a día. Una pantalla que permite pausas e interrupciones y donde el tiempo lo manejamos nosotros.

La nominación de “Una mujer fantástica” no es la primera incursión de Marina (Daniela Vega) en las grandes ligas. Anteriormente estuvo en la pelea por los Globos de Oro, tal como en su momento lo hicieron “Neruda”, “El Club”, “No” y “La Nana”. En este nuevo escenario de éxitos (imposible olvidar el primer Oscar chileno para el cortometraje “Historia de un oso”) la televisión debe dejar de ser un mero repetidor para jugar un rol importante desde la génesis de estos productos. ¿Por qué limitarse a emitir cuando se puede producir? El rol de los canales no se debe reducir solo a comprar un determinado título para su posterior exhibición por la pantalla abierta (más el apoyo en pauta comercial y el editorial para su estreno), ya que al ser parte de todo el proceso sus ganancias aumentan exponencialmente.

Pensemos en “Stefan v/s Kramer”, la película más exitosa en la historia del cine chileno. Estrenada en 2012, vendió más de dos millones de tickets y logró ingresos brutos solo en salas de cine comercial de 5 mil 700 millones de pesos. CHV adquirió sus derechos de emisión en TV abierta y tuvo excelentes resultados de rating. Pero si hubiese participado en toda la cadena de valor –cine, video, VOD, cable y ventas internacionales- sin duda habría realizado un gran negocio. A la apuesta de Kramer la sigue “Sin filtro” (2016), con cerca de un millón 300 mil tickets e ingresos de tres mil 800 millones de pesos más los provenientes de otras ventanas de exhibición y ventas internacionales.

En el escenario actual unir fuerzas es una estrategia que permite hacer un uso inteligente de las fortalezas de cada industria. El tema no es “cine versus televisión”, sino “cine + televisión”. Canales latinoamericanos como Televisa (México), Caracol (Colombia), Globo (Brasil), Telefe (Argentina) y Artear (Argentina) lo vienen haciendo desde hace décadas con verdaderos blockbusters anuales que superan los estrenos de Hollywood en sus países.

Ahora es el turno de nosotros. Los canales de Turner, Bethia y Luksic tienen todo para lograrlo. En el caso de TVN puede ser un salvavidas en su actual situación. El primero que dé el salto estará más cerca de anotar a sus éxitos de rating y premios Caleuche una Palma de Oro, un Oso, una Concha, un León o, por qué no, un preciado Oscar. Llega febrero, las vacaciones y se apaga el televisor. Nos vemos en marzo.