La televisión es el único medio capaz de llegar a la meta de la Teletón. En estas lides es imposible destronarla. Su éxito radica en un trabajo planificado y mancomunado. Un trabajo en el que se suman rostros, talento y profesionalismo, como el de Stefan Kramer, quien en un año políticamente complejo realizó sin duda una de sus rutinas más simbólicas.
Publicado el 06.12.2017
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La Teletón no es tan solo una instancia de ayuda; tal como lo dice su nombre, es un espectáculo televisivo, un show y cada pieza está armada y ubicada estratégicamente para conmovernos. No hay nada dejado al azar y muchas veces su rol es subentendido. Se oyen frases como “los canales pusieron sus rostros a disposición de esta gran obra” o “agradecemos el esfuerzo de los canales”. Presentado de esta forma parece un ejercicio sencillo, de adición de elementos, de móviles, de notas, donde los segmentos salen al aire con fluidez y aparente calma.

La realidad está lejos de ser así. Detrás de la transmisión televisiva hay un complejo entramado editorial, humano y económico. Los “cerebros” son Marcelo Amunátegui (Productor General de Mario Kreutzberger en Miami), Patricio López (MEGA), Jorge Modinger (Canal 13) y Jorge Soiza (ex TVN). Ellos invitan a los canales a sumarse al evento y en un intercambio entre ambas partes se decide quién hace qué y cómo lograr la mezcla perfecta entre entretención y emoción, la que finalmente se traduce en una donación.

Así se arman los distintos bloques y espacios. Este año Alex Hernández (CHV) fue el responsable de la puesta en escena del Estadio Nacional, Patricio González (MEGA) de la noche inaugural y el equipo de Vértigo (Canal 13), liderado por Marcelo Urrejola, se la jugó en la Vedetón. La sección matinal estuvo en manos de TVN, sin embargo en muchas oportunidades los “fierros” pertenecen a un canal y los productores a otro, así como los rostros dejan atrás sus camisetas. Mención especial merecen los “embajadores” como Tonka Tomicic, Martín Cárcamo, Katherine Salosny, Luis Jara, Carolina de Moras, Rafael Araneda, Karen Doggenweiler y Cristián Sánchez. Ellos son parte de la Teletón durante todo el año y realizan diversas actividades relacionadas con la Fundación. Emblemático es el caso de Cecilia Bolocco, quien lleva años alejada de la pantalla y continúa apoyando la iniciativa, incluso en regiones.

Los artistas –contactados en su mayoría por María Luisa Calderón, la histórica mano derecha de Don Francisco en Estados Unidos- no cobran por sus shows pero sí es necesario pagar los gastos de su visita. Alojamiento, alimentación, pasajes… La Teletón asume estos costos, al igual que el de los reportajes y notas destinadas a conmover y emocionar, realizados por un equipo estable de la Fundación. Investigación, seguimiento y registro constituyen solo algunas de sus tareas que se trabajan con años de anticipación, detectando aquellas historias que por algún motivo tienen más fortalezas y potencial narrativo.

Pero… ¿quién paga? Los canales son quienes asumen los costos, pero a su vez perciben los ingresos de las tandas comerciales emitidas a lo largo de la transmisión.

La suma de todos estos factores y equipos permite apreciar lo que es capaz de hacer la televisión cuando trabaja en forma unida. Impensado lograr este nivel de penetración y euforia a través de las señales de cable o de las redes sociales. Acá la pantalla manda y logró unir a un país políticamente revuelto, donde la rutina de Stefan Kramer sin duda marcó un hito. En la noche inaugural el artista no subió solo al escenario. Lo hizo junto al humorista e imitador “Oscarito” (Óscar Álvarez), quien es discapacitado. Si bien las alusiones a la política contingente no quedaron fuera –en primera fila estaban los candidatos presidenciales, entregando una patente señal de conciliación-, la rutina se centró en la relación entre los dos artistas. En poco más de diez minutos se conjugaron en la pantalla dos de los principios medulares de esta cruzada: rehabilitación e inclusión.  Kramer y Oscarito mostraron que ambas son posibles, no son una utopía. Y lo hicieron en el único evento que une solidaria y simultáneamente a todos los canales de la televisión abierta, y a todo un país.