Supuestamente internet no dejaría títere con cabeza. Los medios de comunicación tradicionales caerían uno tras otro; sin embargo, un pequeño David demostró todo lo contrario y en su pelea contra Goliat la radio evidenció cómo la confianza constituye una de sus grandes fortalezas.
Publicado el 04.01.2018
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Existen ciertas correlaciones que no son evidentes a simple vista pero que una vez conocidas resultan obvias. Una de esas es la del crecimiento del parque automotor –con su consabido aumento en los tiempos de desplazo- y el auge de las radios. ¿Qué tienen que ver? Simple: mientras más vehículos, más conductores y pasajeros; y mientras más congestión, más público cautivo para un medio que se consolida día a día. Un jugador subestimado pero que cuenta con ventajas comparativas que lo transforman en un actor sólido y en terreno fértil para auspiciadores y rostros, tanto así que hoy los “voztros” son cada vez más codiciados.

Hace unos años el triunfo de internet era un hecho y las radios tenían sus días contados. La realidad no fue así. Mientras la inversión publicitaria baja en televisión y prensa escrita; en radio crece, demostrando que las ondas sonoras aún tienen mucho que decir ¿Por qué? Las razones son varias, por eso es mejor ir con un poco más de calma.

Para algunos la clave está en el nivel de segmentación. Las emisoras tienen claro su público objetivo y buscan encantar y fidelizar a una audiencia determinada. Así es como Carolina reina entre los jóvenes, Duna en el AB, Pudahuel se considera la estrella de las populares, Bío Bío pelea con Cooperativa por ser líderes en información y todos mueven sus peones para tener un lugar consolidado en el dial. Así, cuando un auspiciador pone las fichas en una estación determinada, sabe con certeza a qué nicho llega: en la radio hay de todo y para todos. Las emisoras conocen lo que yo busco y me lo dan en una forma fácil. Tan solo sintonizo mi frecuencia favorita y encuentro lo que necesito.

Otro elemento importante a considerar son los costos. Aquí todo es más barato. La inversión en equipos es infinitamente menor a la del más pequeño y miserable canal de televisión. Y con el surgimiento de los grandes conglomerados entran a jugar los beneficios de las economías de escala, como el tener el mismo back office. Algunos ejemplos: Canal 13 cuenta con Sonar, Play, Oasis y Tele13 Radio; Grupo Dial se fusionó con Copesa y entre sus joyas están Disney, Zero y Duna; el Grupo Bethia no se queda atrás y a sus Carolina y Candela sumó Infinita, Tiempo y Romántica; e Ibero Americana tiene en cartera un total de 11 emisoras: Imagina, Concierto, Futuro, Pudahuel, ADN Radio, Radio Activa, Rock&Pop, Radio Uno, FM Dos, Corazón y Los 40.

Si bien los gastos en infraestructura son bajos, en un mercado cada vez más competitivo los “voztros” han pasado a jugar un rol clave. Juan Manuel Astorga renunció a TVN y Duna para asumir la dirección general de Infinita. Junto a él estarán Coni Stipicic, Soledad Onetto, Catalina Edwards y José Antonio Neme. Las negociaciones de Daniel Matamala con esta emisora son un secreto a voces. El también rostro de CNN Chile, tras dejar Sonar, se sumaría a este potente ejército de figuras. Y así, cual grúa, se suceden los cambios: en Agricultura, emisora que fortaleció potentemente su área deportiva, ficharon a Ignacio Valenzuela y Manuel de Tezanos;  un nuevo actor se suma al escenario en el 100.5 FM de la mano de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), que busca crear un medio informativo y de opinión de la mano de Iván Guerrero (ex radio Zero) y Francisco Aravena (ex Oasis); por su parte Carolina Urrejola fortalecerá las emisoras del 13 y ya no seguirá en Teletrece Tarde para así focalizarse en este otro medio.

Surge una nueva pregunta: ¿por qué rostros consagrados de la televisión se aventuran en la radio? Mientras el mercado de la pantalla va a la baja, este sube; y mientras los sueldos en la pantalla ya no alcanzan los de la época dorada, los de las emisoras se incrementan. Sin embargo, el que te vaya bien en un medio no asegura éxito en el otro. El paso de Rafael Araneda por el dial pasó sin pena ni gloria. Pablo Aguilera, estrella indiscutida de Pudahuel, nunca tuvo un rol destacado en la TV. Obviamente hay ejemplos de rostros con éxito en ambas plataformas, como Iván Valenzuela, quien es considerado el “voztro” más top del mercado.

La radio es un medio que está caliente, con peaks de audiencia claramente definidos (de 8:00 a 9:00 a.m, de 13:00 en adelante –especialmente entre 16:00 y 17:00-, y de 18:00 a 19:00 horas). Un negocio de costos acotados (a excepción de las emisoras con departamento de prensa), que no genera ganancias estratosféricas (un director de radio dice que una estación bien manejada no llega a los dos millones de dólares anuales de ganancia); pero de gran prestigio y valorado como el más confiable de acuerdo con la encuesta de noviembre de Plaza Pública Cadem. Un medio en el que los resultados se ven a largo plazo y donde atributos como la confianza marcan la diferencia cuando, atiborrados de estímulos, todos buscamos en quién creer.