El 2018 partió de la mano de un evento mediático de gran magnitud. La visita a Chile del Papa Francisco se tomó la pantalla por cuatro días con una factura impecable, pero con una mirada cuestionable. Chile no se paralizó, la televisión sí.
Publicado el 18.01.2018
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La cobertura de la visita del Papa comenzó antes de que el Sumo Pontífice aterrizara en Santiago a bordo del Papa One en medio de una ráfaga de viento y con una sonriente Michelle Bachelet parada en la losa. Reportajes y notas variopintas marcaron la previa. Unos de gran factura, otros anecdóticos. Una suerte de equilibrio para buscar la forma de llevar a cabo una cobertura extensa centrada en una figura controversial que debía sortear una anticipada falta de interés.

Así, en enero, un mes en el que los departamentos de prensa hacen malabares para llenar sus minutos en la parrilla, el viaje del Papa dio inicio a un verdadero evento televisivo. Los canales levantaron la programación habitual y destinaron rostros y recursos al periplo de Francisco. En la pantalla solo existía un mundo, el de Francisco.

Si tomamos como herramienta de análisis los minutos destinados a la programación “papal”, solo el horario posterior a los noticiarios no se sumó a la cadena nacional. El lunes, con el Papa en nuestro país, Canal 13 mantuvo el programa de Haití con 6,9 puntos de rating hogar; TVN y Dime quién fue promediaron 4; Mega arrasó con Perdona Nuestros Pecados (27,3); mientras Alerta Máxima (CHV) obtuvo 11.

El martes se notó con fuerza el seguimiento al Sumo Pontífice. Los especiales de prensa se tomaron la mañana y el 13 recogió los frutos de años de fervor religioso siendo, respecto de la semana anterior en el mismo horario, el gran beneficiado. El 8 de enero los esfuerzos del matinal lo hicieron alcanzar los 4 puntos; una semana después el Papa, en un horario similar, les permitió un agradecido 7,1. Así, los dividendos del Sumo Pontífice en términos de rating ayudaban al ex canal del angelito. El martes su promedio diario fue de 6,8. El 9 de enero no alcanzó los 5. Al parecer los curas predicando al final del noticiario dejaron su huella…

Esta procesión televisiva permitió la televisación de distintos momentos: algunos emotivos -la visita a la cárcel de mujeres-, otros curiosos -la entrega de regalos de los periodistas al Papa en el avión que lo trajo a nuestros país-, algunos criticados -la entrevista de Claudio Fariña al obispo Barros-, otros sorpresivos -el Papa abandonando el papamóvil para auxiliar a una carabinera herida-, por nombrar algunos. Pero ¿sólo eso fue nuestro país durante estos días? Lo visto en pantalla no es reflejo de la sociedad actual. Las imágenes mostraban un mundo devoto que ya no existe.

Chile no se paralizó con la visita del Sumo Pontífice. La televisión sí. ¿La relevancia del personaje lo justificaba? En este caso la respuesta depende mucho de la vereda en que cada uno se pare. Los más fervientes dirán que no hay duda. Un análisis más político considerará que independientemente del tema religioso estamos frente a una figura de relevancia mundial. Otros verán en esto una desproporción absoluta donde los católicos fueron sobrerrepresentados. Lo que sí está claro es que la televisión optó por convertir la visita en un evento mediático donde varios no fueron invitados a participar.