Hurom, Trotter, Panasonic, entre otras, son las marcas más usuales en tiendas especializadas y multitiendas. En casa, optamos por la Hurom de 40 RPM y lo cierto es que hasta las mañosas y mañosos de la casa se pelean estos jugos.
Publicado el 21.09.2017
Comparte:

Dar jugo. Prepararlo en casa. Quienes nacimos en la segunda mitad del siglo pasado vimos desfilar licuadoras y saca-jugos, gadgets que en las cocinas actuales acumulan polvo junto a arroceras y procesadoras de alimentos, sangucheras y cafeteras americanas.  Lo que hoy es furor en los establecimientos que pregonan una alimentación más sana y consciente (Ooommm), es la tendencia que en el mundo ya es veinteañera. Se trata de lo que los movimientos bio-orgánicos del primer mundo llamaron “Juicing” y es un perfecto revival del simple gesto de hacer jugos de vegetales y frutas en casa. Las combinaciones son casi infinitas y las competencias por desarrollar la receta con más antioxidantes parecen no tener fin. Pero hay un elemento clave en este proceso: su antigua juguera o la minipimer no son suficientes.

Si conectamos con otra tendencia alimentaria (crudívoros y crudiveganos), someter la joya que puede ser un pepino o una betarraga a las revoluciones de  inclementes aspas, involucra desnaturalizar el producto y perder gran cantidad de sus propiedades al menos nutritivas. Lo cierto es que los licuados son sabrosos, ideales para la hora del almuerzo, rezan ser funcionales y tener casi poderes milagrosos. Pero lo que sí hemos podido experimentar es que son vivificantes y por la mañana son un boost de energía. Una bebida que ayuda a enfrentar la jornada de una manera saludable. Por el contrario, si les cuesta conciliar el sueño, manzanas y apio les servirán para ese último trago.

Ya les advertimos que la licuadora no sirve. ¿Qué usar entonces? Una Slow Juicer. Las hay manuales (bastante más económicos, pero más físicas, que requieren bíceps), hasta máquinas que trabajan con pocas revoluciones y así buscan mantener intactas las propiedades de los vegetales. El mercado está ahora pletórico de ofertas de este nuevo gadget que invita a alimentarse de un input vivo, que tiene posibilidades infinitas en cuanto a combinaciones, que ocupa los insumos de temporada y donde las hojas de coles (el Kale es otro vegetal vedette) no aportan notas dulzonas al zumo. Añadir stevia no es pecado en este nuevo canon.

Los nuevos extractores producen mucho más jugo y conservan los nutrientes. La pulpa resultante está definitivamente más seca y la oxidación del licuado es menor y permite conservarlo por más tiempo sin alterar sabor ni sus propiedades. Hurom, Trotter, Panasonic, entre otras, son las marcas más usuales en tiendas especializadas y multitiendas. En casa, optamos por la Hurom de 40 RPM y lo cierto es que hasta las mañosas y mañosos de la casa se pelean estos jugos. Otra ventaja: consumir vegetales en otro formato, visitar más a menudo la feria y dar con combinaciones como manzana verde, piña, pepino, jengibre, hinojo y hojas de betarraga, que no tenemos idea para qué puede servir, pero que sabe delicioso.