Es una novela escrita de forma ágil y sintética, en la que la mayor parte de los capítulos no tienen más de tres páginas y se evita toda descripción anestésica. Se lee de una tirada porque arranca de un solo momento decisivo para sus personajes.
Publicado el 06.12.2016
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La última entrega del escritor chileno Santiago Elordi, cuenta la historia de un viejo escocés enamorado del whisky y su joven amante camboyana, cuyo nombre da título al libro. Entre sus páginas no faltan los viajes a destinos exóticos, citas a la historia del arte moderno, una necesaria cuota de anglicanismos y críticas a la dolorosa inmediatez de la comunicación que, mediante ciertas tecnologías, hemos permitido en nuestras vidas. Un libro de su época sobre el tema de siempre, el amor.

“Seven”, es una novela escrita de forma ágil y sintética, en la que la mayor parte de los capítulos no tienen más de tres páginas y se evita toda descripción anestésica. Se lee de una tirada porque arranca de un solo momento decisivo para sus personajes. Como escribió Borges alguna vez: “Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”.

Luego de pasar una semana trabajando como rostro publicitario en Stratford Town, un lujoso distrito de estilo británico recién inaugurado en la nueva capital de los negocios (Shanghái), la peculiar relación que el viejo MacGregor mantiene con Seven, comienza a deteriorarse. Entre fiestas y reposeras, Seven (quien lo acompaña en todos sus viajes) confiesa cierta disconformidad respecto a las circunstancias de la relación: fue comprada cuando niña, por un hombre que posteriormente se hizo su pareja y nunca le ofreció matrimonio, aunque ella anhelara esa unión. MacGregor, quien acostumbra a fluir con los acontecimientos del ahora, se ve obligado a hacer un recuento de lo que ha significado esa relación para sí. No pasa mucho tiempo hasta que un día Seven desaparece. Confiado en que volverá, MacGregor pretende actuar como si nada hubiera ocurrido, aunque la ausencia de su mujer comience a dolerle.

El momento decisivo desde el que se erige esta novela, corresponde al fin de la relación entre Seven y MacGregor, que acontece en el lapso de aquella semana en Shanghái. No establece un centro, sino más bien un punto de extravío, una verdad. Siete días en los que la misma filosofía de vida propugnada por MacGregor en cada comilona,  “ni muy adentro, ni muy afuera”, es puesta en conflicto. El amor se vuelve afirmativo y sin ambigüedad respecto de lo que sus protagonistas sienten, aunque al mismo tiempo, la separación opera ya de forma irreversible. MacGregor, el macho, bebedor, misógino, se convierte en un ser vulnerable y tierno porque suspira la falta de Seven, quien hasta entonces parecía acompañarle con tal naturalidad que ya no podía pensarse sin ella a su lado. A su vez, Seven, la coleccionista de fotos, lectora de libros de arte contemporáneo, compradora compulsiva, sólo encuentra la respuesta a su desorientación en la ausencia de “papa”.

La melancolía de un amor sospechosamente estable, que nunca ha tenido la oportunidad de ponerse a prueba pese a las peculiares circunstancias de su gesta, es reemplazada por la de un amor interrogado que tal vez prescindía de demostraciones. “Seven” es un libro sobre el amor, sobre un amor fuera de todas las convenciones, que es puesto a prueba como amor verdadero porque cada una de las partes necesita de la otra al final.

El destino de la peculiar pareja, es contrastado con fragmentos de la propia historia de vida de MacGregor. La prosa poética se abre paso entre fragmentos evocados como ecos que vienen a encontrar un significado tras una larga resonancia: el primer encuentro con Seven en Camboya, la familia chilena, el viejo clan en Escocia. Estos restos de historia sirven de contraste al momento de mayor definición en la vida de la extravagante pareja. A su vez, la visión de Seven respecto de la experiencia del amor y la muerte, se conjuga en un capítulo notable que en un registro epistolar, condensa lo que ha sido y lo que será de su amor, tan verdadero y damnificado.