En este libro figuran personajes sobresalientes del acontecer comestible de la región, verdaderos tesoros vivientes o personajes portadores de una cocina que trabaja en clima que parece extremo e inhóspito, pero que también oculta una invaluable despensa que muy pocos conocen.
Publicado el 30.11.2017
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La Corporación Gastronómica La Chimba (www.lachimba.org) y la pluma de Ignacio Medina son responsables de esta publicación centrada en el acervo culinario y cultural de la región de Antofagasta. Mediante el rescate de la diversidad alimenticia, están retratadas la diversidad etnográfica, el crisol de sabores y tradiciones que arrastra la variopinta inmigración en la zona, además de un compilado de recetas tradicionales. Un texto que aborda usos, costumbres y quehaceres del territorio. Desde los fogones más modestos y populares (Somos la Chimba), hasta los rostros que habitan la costa (Somos Mar), el desierto (Somos desierto) y la actividad culinaria que se desata en la urbe y en un contexto más urbano (Somos Antofa).

Un territorio marcado por la presencia de dos inmensidades. Por un lado, el desierto más árido del mundo (que se extiende por 160 mil kilómetros cuadrados), donde la vida es un milagro. Por otro lado, el mar con su despensa que hasta hace décadas parecía inagotable. Entre estas dos infinitudes encontramos una cocina de límites, pero también de fronteras y tradiciones comestibles que movieron guerras, inmigraciones y las oportunidades laborales que promete la minería.

Por sus páginas figuran personajes sobresalientes del acontecer comestible de la región, verdaderos tesoros vivientes o personajes portadores de una cocina que trabaja en clima que parece extremo e inhóspito, pero que también oculta una invaluable despensa que muy pocos conocen.

La publicación permite conocer el trabajo recolector de hierbas de Patricia Pérez, las papas de Socaire que produce Osvaldo Plaza. Se visibiliza el trabajo de pescadores como Mauricio Santander y buzos como Sergio Ávalos, sólo por nombrar algunos. Insumos que llegan a la mesa mediante los esfuerzos generacionales de comedores como Tío Jacinto y en un radio más urbano (en el Mercado de Antofagasta) se materializa en las mesas a cargo de Silvia Valero y su Chico Jaime hasta la cocina más moderna que propone el premiado Amares y la cocinera Giselle Cristino. El libro también constata el nutritivo influjo de inmigrantes a los fogones. Perfiles, vidas y rostros complementados con recetas que le sacan brillo a los insumos locales y que se cierra con un recetario de atractivas delicias tradicionales.

El Sabor de Antofagasta, de Ignacio Medina (Editorial Planeta). 288 páginas. Disponible en librerías. Precio de referencia: $13.900.