La codicia por el rating ha llegado a tal extremo que una sección de unos pocos minutos ahora se ha transformado en columnas de una hora o más, simplemente por la sintonía, sin importar las locuras que dice sobre el origen del cáncer.
Publicado el 07.04.2017
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Siempre se ha dicho en la industria televisiva que para lograr rating corre la frase “todo vale”. Sin embargo, por esta vez creo que no es válida desde mi humilde punto de vista. Con el cáncer, una enfermedad tan cabrona y desgraciada, no se juega.

Se ha llevado a grandes amigos y familiares, como para que venga Ricardo Soto, un médico de 33 años con pinta de galán de teleseries, a decirnos que “el cáncer es el resultado de una vida llena de odio”. Creerse dueño de la verdad con tan sólo unos meses en la TV, no le da derecho de tener la desfachatez de decir que un niño de cuatro años con cáncer está reflejando lo que ocurre en la vida de sus referentes, que son sus padres.

¿En la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile no enseñan Ética? ¿Nadie en el matinal “Bienvenidos” de Canal 13 le ha dicho que tiene que tomarse una caja completa de pastillas ÉTICA? Me cuesta creer que no haya un mínimo de cordura en el director Pablo Manríquez o en Tonka Tomicic o Martín Cárcamo.

Está bien. El doctor en cuestión, además de estudiar Medicina en la Universidad de Chile lo hizo en la Escuela Internacional de Medicina Oriental en Santiago, donde conoció a su mentora o gurú en terapias alternativas, Xiwli Germain. Pero de ahí a hablar tan suelto de cuerpo de que el cáncer lo provoca el acumulamiento de odio… me han dado ganas de llamar a Canal 13 para decirles que se vayan un ratito a la punta del cerro, por ser educado. Este señor me ha generado una impotencia como nunca. Siempre trato de ser un columnista constructivo. De las cosas muy malas ni siquiera escribo, porque sé lo que es hacer televisión. Trabajé 20 años en ella y sé lo difícil que es construir un punto de rating.

¿Qué pasó para que tuviéramos que llegar a esto? Hagamos memoria. En los meses finales del 2016, “Bienvenidos” estaba segundo en el rating matinal con 5,3 puntos frente a los 7,2 de “Mucho gusto” en Mega. Ahora en marzo, la apuesta de la señal de Luksic marcó 6,3 y la estación de Carlos Heller puntuó 6,8. La llegada de Soto ha subido el rating, con sus consejos para mejorar la calidad de vida. Con eso no hay problema. Pero que marque 10 puntos de sintonía hablando de la incongruente relación entre el cáncer y el odio no me cabe en la cabeza.

¿Acaso la gente en sus casas le creyó eso? ¿Los enfermos de cáncer o sus familiares se están preguntando a quién odiaron para encontrarle explicación a su enfermedad? Puedo entender que en su tribuna que tiene los días martes en su sección “Medicina Consciente” tome en cuenta el alma y los sentimientos. Pero de ahí a mezclarlo con que el cáncer es producto del odio, no tiene ningún asidero científico según lo han dicho varios oncólogos en medio de esta polémica que les ha costado a “Bienvenidos” 122 denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión.

La codicia por el rating ha llegado a tal extremo que una sección de unos pocos minutos ahora se ha transformado en columnas de una hora o más, simplemente por la sintonía, sin importar las locuras que dice sobre el origen del cáncer. Más respeto por nuestros conocidos o familiares que han muerto de cáncer o que lo están sufriendo hoy. No pueden darle tribuna a un charlatán como Soto. Respeto y dignidad por los que lucharon o siguen luchando con esa enfermedad de mierda llamada cáncer. Doctor Soto, hágase ver. Los televidentes de “Bienvenidos” se lo van agradecer.

 

Vasco Moulian, académico UDD.