Acá les dejamos un catálogo muy subjetivo de los piscos que son un lujo por su precio, por el artesanato involucrado en su armado y por la calidad de sus alcoholes.
Publicado el 26.08.2016
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El pisco es chileno… Y también peruano. Para qué pelear. Pero por estas latitudes, esta suerte de brandy nacional se elabora  a partir del mosto destilado de uvas aromáticas blancas. Las variedades más utilizadas son Moscatel, Moscatel de Alejandría y Pedro Ximénez. Después de la destilación se comercializa en distintos grados de alcohol (desde 35º a 45º de alcohol) con distintos procesos de guarda o dobles y hasta triples destilaciones. Acá nos quedamos con un catálogo muy subjetivo de los piscos que son un lujo por su precio, por el artesanato involucrado en su armado y por la calidad de sus alcoholes.

BOU BARROETA NOOR

De 40° y cuatro años de guarda. Proveniente de Alto del Carmen, valle del Huasco. Este líquido de color amarillo con algunos matices verdeados, tiene esa moral de un aguardiente artesanal, bien construido, sedoso en boca y con un final corto pero amable y delicado. Los aromas que resaltan son los de la manzanilla, otras notas herbales y algo de madera. Es corto en boca, pero muy agradable de beber, un alcohol dócil, reconfortante. Pisco con mucha identidad, ideal para servirlo puro, como digestivo. Frío, tal vez acompañado con una pieza de chocolate. Más información: www.boubarroeta.cl

HORCÓN QUEMADO 20 AÑOS

Proveniente de San Félix, Huasco, Chile. Este pisco de 43° posee un innegable carácter artesanal y fino. Se construye con alcoholes que han sido añejados 20 años en roble americano. Además de un estilo propio, como el de toda la familia de Horcón Quemado, se vinifica “en tinto” (mosto completo con pieles, pulpa y pepas). Por eso es que es pródigo en aromas de bodega, manzana verde y algo de vainilla. La guarda en barricas prácticamente inertes es responsable de ese pálido amarillo. Es un alcohol reposado, sedoso, con una boca elegante, incluso desconcertante, distinta, delicada e inconfundible. Es perfecto como bajativo, puede acompañar postres o habanos.

JEAN BAPTISTE

Es el nuevo pisco de Lapostolle. Es un blend proveniente de uvas moscateles del Valle de Elqui y el Valle del Limarí, en una técnica que combina la experiencia artesanal de la familia y el saber hacer francés. A la copa se comporta como un espirituoso transparente con aromas que vuelan a la nariz con resabios de frutas blancas y algunas notas florales. En boca revela un alcohol aterciopelado, aunque persistente, que deja revoloteando en el paladar algunas reminiscencias herbales y leves toques especiados.

KAPPA

Nace en el Valle del Elqui, con 42,5°. Es perfumado, fino, con minuciosas notas florales y perfume de azahares. En la boca es sedoso y entrega un agradable calor, envolvente y equilibrado. Tiene notas delicadas finales. La destilación es correcta y casi perfecta aunque el resultado es algo contenido en su perfección. Por lo mismo, es algo liso, pero irreprochable. Un trabajo de gran calidad que se puede beber puro, frío o también se puede combinar en un cóctel aunque por recomendación no lo pierda al combinarlo con bebidas carbonatadas. Armoniza bien con caviar, con ostras o incluso chocolates.

TAMAYA

Es producido en Quebrada Seca, valle de Limarí. Con sus 40°, presenta un color de ligero amarillo, un cuerpo oleoso, de alta viscosidad. En nariz es algo retraído respecto a sus orígenes de fruta, pero tiene notas delicadas de bodega y una factura casi ancestral. Hay presencia de madera pero es más sutil, hasta tenue. Resalta algo de pera, lychee y piel de cítricos. En boca es envolvente aunque ligeramente secante, es sumamente equilibrado. Deja revoloteando en el paladar algunas notas de frutos secos y esa sensación de piel de nuez. Además de una sensación

WAQAR

Hijo ilustre de Tulahuén, en el valle de Limarí. Es traslúcido y presenta un aroma de fruta asoleada, de uva y fruta blanca madura, con terpenos más cercanos a eau de vie de fresas y recovecos de aceites cítricos que provienen del trabajo con el Moscatel. Así se expresa este líquido traslúcido. Perfil sedoso, delicado, emerge algo de manzana verde, delicado alcohol reconfortante y una sensación de seda en el paladar con algunas aristas más vibrantes que lo hacen un alcohol muy atractivo por su mezcla de bríos, sabor y docilidad. A la vez, es fresco, perfecto para consumo sólo, frío o a una temperatura cercana a 7°.